Hotel Cortés, de hospicio a museo

Con este recinto, la Ciudad de México tendrá un atractivo más. Cortesía
Con este recinto, la Ciudad de México tendrá un atractivo más. Cortesía

Detrás de la fachada de cantera y tezontle del edificio marcado con el número 85 en la avenida Hidalgo, se esconden cinco siglos de historia. Conocido en las últimas décadas como Hotel de Cortés, ese extenso edificio colonial, con una serie de ventanales que se aprecian desde la Alameda Central, ha entrado en una etapa de remodelación y rehabilitación para convertirse en un museo que albergará obras de artistas mexicanos del siglo XIX, XX y XXI.

El proyecto, a cargo del arquitecto Francisco Pérez de Salazar, comenzó hace un par de años con la idea de instalar ahí el Museo de Arte Kaluz, una propuesta del empresario Antonio Del Valle Ruiz —propietario de Mexichem, empresa líder en la industria química y petroquímica latinoamericana—, que todavía está en construcción, pero que contempla la adaptación de salas de exposiciones permanentes y temporales, espacios multiusos, un restaurante y cantina, y una terraza bar.

Ahí, al interior de ese inmueble catalogado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), arquitectos y trabajadores han empezado a modificar y recuperar espacios para adaptar este nuevo proyecto que cuenta con la aprobación de la Coordinación de Monumentos Históricos del INAH. Junto a ellos, arqueólogos del Instituto han llevado a cabo trabajos de salvamento arqueológico que, además de recuperar materiales y estructuras arquitectónicas antiguas, les han permitido replantear la historia de este edificio virreinal que en las últimas décadas se le ha conocido erróneamente como la Casa de los Condes de Villanueva.