Verónica Huesca * CP. El libro es fuente de cultura, conocimiento y entretenimiento; nos adentra en un mundo quizá en un principio desconocido para algunos, y en otras ocasiones, amplia el universo ya visto.
Su valor es incomparable, y hoy, 23 de abril, es un día para reflexionar sobre la importancia de la literatura en la vida diaria.
Ésta es una fecha simbólica, ya que en un día como hoy, pero de 1616, falleció el poeta y dramaturgo Miguel de Cervantes Saavedra, al igual que William Shakespeare (1564), y nació Garcilaso de la Vega. La fecha también coincide con el nacimiento o la muerte de otros autores prominentes como Maurice Druon, Haldor K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla y Manuel Mejía Vallejo.
De hecho, el día del libro tiene sus orígenes en Cataluna, Espana, en donde es tradición ofrecer una rosa con cada libro vendido el 23 de abril. Posteriormente, la Unión Internacional de Editores, que acoge el gobierno de Espana, hizo la propuesta ante la UNESCO. Durante la Conferencia General de la UNESCO celebrada en París en 1995, se rindió un homenaje universal a los libros y autores en esta fecha, alentando a todos, y en particular a los jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y a valorar las irremplazables contribuciones de aquellos quienes han impulsado el progreso social y cultural de la humanidad.
Así, la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) creó el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.











