Sara Regalado * CP. Entre el ajetreo diario, el empeño apresurado de cumplir objetivos antes de que acabe el año o la indiferencia que lo cotidiano provoca, hay quienes se han olvidado de darse un tiempo para revivir el espíritu de la Navidad y los significados que, lejos del aspecto religioso, trae consigo; como el de la unidad, la convivencia entre familiares y amigos, además de los momentos de reposo, reflexión e introspección.
Existen aún muchas familias que no dejan pasar esta temporada sin hacer visible que en estos días se festeja la Navidad, y
aprovechan la ocasión de preparar la casa con cientos de adornos para hacer una reunión familiar y practicar los valores del trabajo en equipo, la cooperación y el diálogo en el que se toman en cuenta las opiniones de todos los miembros, algo que definitivamente nutre la convivencia para el año que comenzará.
Así, paseando por las calles de Tuxtla Gutiérrez, aún se pueden divisar casas que ostentan grandes adornos, espectaculares juegos de series luminosas, nacimientos detallados y árboles de Navidad majestuosos, lo que permite respirar un ambiente diferente al resto del año.
Hoy es Nochebuena, tiempo de estar en paz, de hacer una evaluación para saber qué se hizo bien y qué se puede mejorar; y para los creyentes, tiempo de rescatar los valores cristianos de amor, humildad y justicia.











