No sabemos qué hubiera dicho Dalí ante la inminente exhumación de su cadáver, pero sin duda resulta un colofón inesperado a su memoria, digno de su vida tan surrealista como su misma obra y que lo sitúa, 28 años después de su muerte, en el máximo foco mediático.
“Que se hable de Dalí, aunque sea para bien”, decía el artista, un deseo que en los últimos meses ha cumplido Pilar Abel, la figuerense que asegura ser su hija y cuya demanda de paternidad hará “resucitar” por unas horas el cuerpo del pintor que se sabía inmortal. “Voy a vivir para siempre. Los genios no mueren”, aseguraba conocedor de su valía artística.
Finalmente, y a pesar del recurso contra el exhorto judicial de la Fundación Gala-Salvador Dalí, la exhumación se realizará hoy bajo la cúpula del Teatro-Museo Dalí de Figueres. El juzgado de primera instancia 11 de Madrid, que ordenó desenterrar al artista para extraerle muestras de ADN, ha atendido las demandas de la Fundación para que los trabajos no se realizasen a partir de las 9:30 horas, tal como estaba previsto, y se pospondrán a las 20:00 horas para no interferir en el horario de apertura al público.
La exhumación no será un espectáculo mediático: se prohibirá la entrada a los medios y a los fotógrafos. Al día siguiente, a primera hora del viernes, el equipo de la Fundación Gala Salvador Dalí comparecerá en rueda de prensa para explicar el procedimiento de la exhumación que se habrá llevado a cabo la noche anterior.












