A dos semanas de que fuera vandalizada la zona arqueológica de Huapalcalco, en Hidalgo, declarada Zona de Monumentos Arqueológicos en junio pasado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) aún no ha retirado las pintas de las estructuras ni ha informado sobre los responsables o alguna posible sanción, pese a que calificó el hecho como “un atentado al patrimonio cultural hidalguense” y esto ocurriera en el marco de una protesta realizada por trabajadores del propio sindicato del INAH.
Aunado a esto, integrantes de la asociación civil Niebla y Tiempo —quienes impulsaron la declaratoria— alertan que el INAH aún no detalla si ya cuenta con un plan de protección del sitio, acompañado de un presupuesto y de un cronograma definido.
Esto pese a que en la declaratoria, publicada el 5 de junio de 2023 en el Diario Oficial de la Federación (DOF), se establece que el INAH, “en un plazo de 60 días naturales, debe definir los criterios para la protección, conservación, promoción y difusión de la zona de monumentos arqueológicos de Huapalcalco, enfocados al conocimiento, al estudio, al respeto y al aprecio del patrimonio cultural”.
“Nos hace mucho ruido ver la poca difusión que se hace (del sitio), la cual no permea en la sociedad. Ya tenemos una declaratoria, pero no veo que la gente comprenda su importancia”, dice a Excélsior Montserrat Barragán, presidenta de Niebla y Tiempo.
“El INAH tiene una deuda histórica con Huapalcalco, de más de 80 años de tener conocimiento de su existencia y sin ser capaz de mover un dedo por el sitio. Si no hubiera sido por la sociedad civil, de la mano del abogado Carlos Lara y el despacho Artículo 27, no habría declaratoria”, agrega.
Barragán explica que, el pasado 22 de diciembre, la asociación tuvo una actividad para avistar el solsticio de invierno, lo cual atrae bastante público.
Al llegar al sitio nos encontramos con la sorpresa de que estaba la manifestación del sindicato del INAH. Allí estaban sus coches y sus lonas.
“Nosotros hicimos nuestra actividad y salimos a las 18:40 horas y hasta ese momento no había ningún rastro de nada, pero al día siguiente recibimos las noticias de que habían vandalizado la pirámide (donde se lee ‘Fuera Osvaldo’ y ‘Fuera Sterpone’, actual delegado del INAH Hidalgo)”, expone.
Así que la vandalización “no es un problema de la comunidad ni de grafiteros de la zona, sino del INAH y su sindicato, y corresponde a ellos arreglar esa situación”, ya que es lo primero que observa el visitante al llegar al sitio.











