El foro independiente La Puerta Abierta anunció dos funciones de la puesta en escena Ícaro, para este viernes y el sábado, a las 20:00 horas, con las actuaciones de Marihana Zárate y Andrés López, bajo la dirección de Jorge Alberto Zárate.
La pieza teatral fue estrenada en 2019, explicó el director de Confines Teatro, por lo que retomarán la historia este fin de semana, antes de iniciar la temporada de una puesta en escena que abordará tres cuentos de Bertolt Brecht, que prevén estrenar en el mes de febrero.
Sobre la propuesta, indicó que alude al mito de Ícaro, que escapa del laberinto con unas alas confeccionadas por su padre, pero que cuando vuela demasiado alto el calor del sol las derrite y él cae al mar.
Señala que la anécdota alude a eso, pero se centra en hablar sobre los niños migrantes que huyen de la pobreza, especialmente quienes son originarios de la zona africana que colinda con España y Marruecos.
En términos simples, la obra habla de la migración aunque retoma aspectos como las ilusiones, los deseos y el querer volar; es decir, “habla de querer vivir mejor, porque Ícaro va a España en busca de su familia, en busca de una cama caliente, comida y otros elementos que todos quisiéramos tener”, añade Jorge Zárate.
Precisa que en el desarrollo de la trama usan muchos recursos porque hacen un poco de teatro físico, utilizan títeres y ejecutan animación de muñecos con la mano.
Destaca que Ícaro es una historia muy bonita, no tan divertida pero sí entretenida, con un texto altamente poético y complejo en sí mismo, y en la que ellos como grupo tratan de construir un lenguaje visual para contar una historia complicada, donde algunos fragmentos son pensamientos en los que se sumergen y que resultan ser una mirada distinta.
Destacan que, al encontrarnos geográficamente en una frontera, nuestra mirada hacia el conflicto puede ser confusa y eso conlleva a que no nos quede claro cuál sería la postura que deberíamos asumir, pero de pronto ver esa misma realidad a cientos de kilómetros nos puede hacer reflexionar.
Puntualizó que lo que le pasa al protagonista es provocado por una ausencia de humanidad, ya que no sabe si la gente, que de pronto se encuentra alegre, tiene conciencia de que hay personas que están afrontando un mal momento, en condiciones muy desfavorables.
Añade que no solo debemos conmovernos ante la historia de este niño sino también con las que vivimos a diario, porque pareciera que nos hemos vuelto indolentes.












