Con calidez, la poeta uruguaya, Ida Vitale (Montevideo, 1923) compartió su sabiduría y una que otra lección sobre la vida y la muerte, durante su encuentro con los medios de comunicación en la Feria Internacional del Libro de Monterrey.
A días de celebrar su cumpleaños 99, el tema que cobró protagonismo en la conversación fue la muerte y la sobrevivencia de la poesía. ¿Usted piensa en la muerte?, se le preguntó. La poeta, ganadora del premio Cervantes 2018, negó tajante. “No se puede vivir pensando en la muerte, salvo que vivamos en una guerra. Supongo que es un límite que está sabiamente previsto”.
Sobre cómo celebrará su cumpleaños 99, que será el próximo 2 de noviembre, la poeta dijo que no había mejor forma de hacerlo que olvidándolo. “Debe ser terrible vivir mucho tiempo. Ya vivir casi un siglo es bastante, me considero cumplida, no aspiro a mucho más”, dijo entre risas y agregó: “Como no sé qué pasa después que uno se muere, no sé si me quedaría con una angustia por no haber terminado algo”. Aunque en el campo literario, Vitale explicó que actualmente no está escribiendo “mucho”, porque “yo soy bicho tranquilo, si me muevo mucho, las cosas no cuajan. Para todo es mejor la quietud que el movimiento”.
La autora de Tiempo sin claves dice no tener algún pendiente literario, porque ella no tiene un esquema previsto sobre lo que escribirá, pues hace poesía de acuerdo a sus ocurrencias o lo que le impone la vida. “Vivimos con intensidad cada momento y eso puede dar escritura o no”. Aun teniendo casi un siglo de experiencia, Ida Vitale aseguró que no ha perdido la capacidad de asombro porque todos los días la vida depara asombros buenos y malos.
Sobre las nuevas generaciones de poetas, la ganadora del Premio Reina Sofía dijo que le ha perdido la pista a los nuevos poetas porque ya casi no convive con jóvenes, y también ha perdido el hilo sobre lo que sucede en el mundo literario de Europa “será porque estoy un poco sorda”, bromeó.
De quien sí habló fue del poeta mexicano David Huerta, fallecido el pasado 2 de octubre. “Lo conocí muy joven, no lo volví a ver. Murió muy joven. Uno cuando se va de un país, siempre a la vuelta tiene una sorpresa poco agradable. No sé cuándo vuelva a Montevideo qué vaya a encontrar. Pero bueno, forma parte de la vida la muerte. A veces nos toca muy de cerca”.
Sin embargo, Vitale expresó su deseo de que la poesía sobreviva al paso del tiempo. “Pienso que la vida no va a asegurar una longevidad para la poesía, mientras sea necesaria va a haber”, y abundó: “No sé si sobreviviría la poesía (...). Como en el mundo reina más el mal que el bien, puede haber muchas formas de que algo se destruya. A veces hay cambios, determinado tipo de poesía desaparece un poco”.
Vitale confío que su problema auditivo le complica la vida, sobre todo con la música; dijo que su sordera es más fastidiosa para los demás que para ella, pues a veces “es bueno no oír”, dijo la invitada de la FIL Monterrey que inició el pasado sábado.












