En la parroquia de San Bernardino de Siena, el más importante templo católico de Xochimilco, no les queda más que esperar. El sismo del 19 de septiembre derribó una parte de la barda atrial, los arcos que servían como entrada principal y la espadaña de la iglesia que remata la fachada. El movimiento telúrico inclinó también la torre del campanario, dejando en la angustia a los cuatro padres que están a cargo del edificio construido en el siglo XVI.
En Xochimilco no se pueden ocultar los daños que sufrió el patrimonio histórico con el sismo. La iglesia donde se venera al Niñopa es la primera afectada. Un fragmento de la barda atrial, de casi un metro de ancho, cayó en pedacitos y junto a ella los tres arcos que servían de entrada. El mismo día del siniestro, recuerda Bertrand, se vivió la primera angustia.
Uno de los vendedores que ofrecía sus productos enfrente de los arcos dejó su triciclo para ponerse a salvo del temblor. “Pensamos que estaba aplastado, fue muy fuerte en el momento y todos nos pusimos a sacar piedras; gracias a Dios, justo cuando terminamos vimos que no había nada y nos dimos cuenta de que la persona que buscábamos estaba en la fila también ayudando”, relató. Acordonado, en uno de los costados de la barda reposan toneladas de piedra.












