Si para Roma, Eugenio Caballero transformó reductos de la Ciudad de México a los años 70, ahora, con Limbo, de Alejandro González Iñárritu, vestirá fachadas del centro histórico de arte urbano.
El ganador del Óscar por el diseño de producción de El laberinto del fauno y “El Negro” González Iñárritu ocuparán calles aledañas al Palacio Nacional para decorarlas.
Los creativos seleccionaron las vías de Correo Mayor y Moneda para secuencias en las que se verá una ciudad rica en colores y diseños, pero con dolor.
Cortinas y edificios serán intervenidos, y serán retirados letreros de comercios, lonas y expendios fijos, con ayuda de maquinaria especial para no afectarlos en su estructura y causar un daño a sus dueños.
Comerciantes del sitio desconocen si se verán afectados en sus ventas, pero saben que la producción se puso en contacto con los dueños de negocios.











