A pesar de que el Centro Nacional de Atención Agraria y Archivo General Agrario (AGA) en la Ciudad de México fue inaugurado hace tres días por el Ejecutivo, la gran mayoría de servicios que contempla el proyecto aún no están disponibles para el público.
El 22 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum y la jefa de gobierno Clara Brugada hicieron el corte de listón inaugural, en compañía de otros funcionarios. Sin embargo, en su primer día hábil después de la ceremonia, no está disponible la mayoría los servicios que albergará el AGA y que lo convertirán no solo en el acervo documental más relevante del país después del Archivo General de la Nación (el AGA tiene más de 45 mil metros lineales), sino en una especie de complejo cultural.
Proyecto
El edificio, que se ubica en Avenida Juárez 97, Centro Histórico, contempla siete niveles, una terraza y tres sótanos; un complejo con varias funciones: consulta documental, áreas administrativas y de oficina, y espacios correspondientes al uso recreativo o cultural.
En la mayoría de sus niveles se distribuirán jardines botánicos que reproducen los ecosistemas del país: el desierto, por ejemplo, corresponde a la terraza; el piso 7 contempla el matorral xerófilo; el 6, orquideario; el 5, bosque mesófilo montañoso; el 4, selva alta; el 3, selva baja; el 2, bosque tropical; el 1, bosque tropical seco; el sótano 1, bosque mesófilo bajo. La plaza central, librería, cafetería y estacionamiento también son áreas que integran el proyecto y de las que el público podrá disponer.
El lunes, la afluencia en el edificio era la habitual: grupos de personas en el acceso sobre Humboldt para utilizar el servicio de consulta documental. En la otra cara del edificio, sobre la entrada de Iturbide, una guardia de seguridad informa que el AGA aún no está abierto al público tras preguntarle si era posible recorrer las instalaciones.
A medias
El personal de seguridad informó que aún no pueden visitarse los jardines botánicos, debido a que su acceso aún no es seguro. Tampoco es posible acceder a la librería, cafetería, plaza central y demás (la librería es visible junto al punto de atención para acceder al área de consulta y aún no está terminada).
Los elementos de seguridad desconocen la fecha en la que la obra estará completamente abierta al público. Desde el primer piso, en el tramo que va de un acceso a otro, puede verse un par de esculturas que fueron colocadas ya en el sótano, como la del Señor de las Limas.
Desde el principio, el proyecto ha estado envuelto en polémicas debido a fechas de inauguración y apertura pospuestas en varias ocasiones, así como lo cuestionable de que en el mismo edificio se ubique un acervo documental y un jardín botánico y la disposición de sótanos en una zona particularmente vulnerable a las inundaciones y sismos.
Justo en la inauguración se destacó que son más de 45 mil metros lineales de archivo, que representan millones de documentos, de planos, que integran la memoria agraria de nuestro país y que estos documentos materializan los ideales del Plan de Ayala de 1911, del General Emiliano Zapata: “La tierra es de quien la trabaja”.












