Industria del libro guarda esperanzas

La Caniem agremia a cerca de 230 editores. Cortesía
La Caniem agremia a cerca de 230 editores. Cortesía

La industria editorial mexicana llegó con el mejor ánimo a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, pero lo hizo en un contexto que sigue siendo adverso para el libro y la lectura en México.

No solo han tenido que remontar el impacto económico que implicó la pandemia, sobre todo han sorteado seis años de una administración federal que no tuvo ninguna política pública integral en torno al libro y la lectura, canceló todos los programas de apoyo a la industria que existían y centró sus acciones a favor del libro desde el Fondo de Cultura Económica.

Aunque impera la esperanza desde los agremiados de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana de que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum muestre interés en recuperar una política pública del libro, hay un contexto complicado según los datos más recientes de dos indicadores que miden el impacto de la lectura entre los mexicanos y de la participación de los libros e impresos dentro de la participación de la cultura en el Producto Interno Bruto (PIB) del país.

El Módulo sobre Lectura (Molec) 2024, levantado por el Inegi y presentado en abril pasado, mostró que este año los mexicanos que declararon ser lectores disminuyeron en 14.6 puntos porcentuales con relación a la cifra de la primera medición del Molec realizada en 2015. En tanto que la Cuenta Satélite de Cultura de 2023, también presentada por el Inegi hace unos días, indica que una de las áreas con mayor disminución de la Cultura en el PIB fueron precisamente Libros, impresiones y prensa, cuya caída fue del 8.5 %, con respecto a 2022.

Hugo Setzer, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), reconoce que además de la pandemia —que los colocó en una compleja situación económica—, la cancelación de programas de coedición, compra de libros para bibliotecas y sobre todo la interrupción en 2023 de la producción y venta del programa de Libros Texto Gratuitos para Secundaria los puso ante un escenario complicado, que es la situación con la que llegaron a la FIL.

Caniem

La Caniem, que agremia a cerca de 230 editores, ve en el inicio del gobierno de la presidencia de Claudia Sheinbaum una oportunidad de restablecer los diálogos que se rompieron entre editores y gobierno en la administración pasada.

“Estoy convencido que se requiere una política pública adecuada en donde se vea de manera integral a la lectura y al libro como motores de crecimiento y de desarrollo educativo, cultural e incluso económico de México, y no como una entidad que necesita alguna limosna del Estado; que más bien se vea como una industria con todo el potencial de desarrollo que tiene la lectura y el libro en nuestro país, como lo ha tenido en otros países, que es el caso de España. España, con una tercera parte de la población de México, es una de las potencias en la industria editorial en el mundo”, afirma Hugo Setzer.

Para Marisol Schulz, directora de la FIL Guadalajara, los editores son fundamentales para la feria, pero han sido golpeados por la falta de políticas públicas. La editora y gestora cultural afirma que en México ha habido momentos de grandes programas de fomento a la lectura, pero no durante los pasados seis años.

“Yo sí espero que haya mayor sensibilidad por parte de este gobierno. Siempre soy optimista, yo espero que haya mayor sensibilidad a lo que implica la industria editorial, a lo que implican las industrias culturales para el país, en general, a lo que implica la cultura por su lado económico, que es importante lo que aporta económicamente, pero también lo que aporta como impacto social”, externó.