Instituto Andes celebra clausura de curso

Instituto Andes celebra clausura de curso

El sábado en punto de las 6 de la tarde en el auditorio del centro cultural Jaime Sabines dio inicio el recital con el cual celebraban la clausura del taller de cuerdas los niños del Instituto Andes.

Este taller fue el resultado de un proyecto piloto desarrollado por la Orquesta Sinfónica de Chiapas para llevar la música a las escuelas; por esta razón las clases son impartidas por músicos profesionales que integran esta agrupación.

En exclusiva para este medio, Mavi Ramírez Vázquez, coordinadora de Enseñanza y Fomento Artístico del Consejo Estatal para las Culturas las Artes (Coneculta), informó que el Instituto Andes ha sido el primer centro educativo que abre sus puertas a este proyecto.

Derivado de eso y ahora que el taller ha concluido, esperan poder continuar de alguna otra manera con los niños con los que ya trabajaron y, en otro tenor, ampliar su alcance al llegar a otras instituciones educativas tanto privadas como públicas.

La iniciativa fue del director de Coneculta Chiapas, Juan Carlos Cal y Mayor, que tuvo el interés de armar orquestas en las distintas escuelas en el estado, una tarea que, luego de un año de pláticas con distintos directores, por fin pudo concretarse con José Alberto Posada Mora, del Instituto Andes.

Así, se abrió una convocatoria general para niños de seis a 15 años de edad distribuidos en cuatro grupos y respondieron 80 niños, de los que finalmente quedaron 30. En esta ocasión los instrumentos que se estudiaron fueron tres: violín, viola y violonchelo.

Los instrumentos con un valor variable en el mercado fueron facilitados (en calidad de préstamo) por el Coneculta Chiapas a partir de una inversión netamente federal, por lo que los padres solo pagaron una cuota de recuperación para el transporte de los músicos.

Sin embargo la intención también era que los padres, al ver el interés de los niños, les compraran el instrumento para que pudieran llevar a cabo los ensayos en sus respectivos hogares.

los cuatro grupos participaron con distintas composiciones tanto del saber popular como del clásico. Algunas de las melodías fueron un fragmento del soundtrack de la película Piratas del Caribe y “La estrellita”, pero los niños también desplegaron su creatividad al interpretar un cuento que ellos mismos hicieron, basado en la leyenda del Popocatépetl.