Intocable no es fuerte... y está bien

Intocable no es fuerte... y está bien

Ya hay dos Zócalos en la memoria de Ricky Muñoz, vocalista de Intocable. El primero fue en febrero de 2005, ante unas 140 mil personas. México llevaba apenas cinco años de alternancia presidencial y la música todavía vivía en los discos y la radio. Spotify y Tiktok ni siquiera existían.

Intocable, banda nacida del otro lado de la frontera, pero impulsada por el público mexicano, celebraba entonces diez años de carrera y acababa de ganar su primer Grammy. Ricky tenía 30 años y el grupo estaba en uno de sus mejores momentos. Aun así, hoy admite que recuerda poco de aquella noche. “Te soy sincero, no estuve presente. He visto fotos y no lo recuerdo tanto”, reconoce el cantante entrevista. “Simplemente era el momento en el que estaba personalmente, creo. Ahorita estoy más presente y eso es lo que más me emociona. Dispuesto a vivirlo, a estar presente”.

Nueva oportunidad

El segundo Zócalo fue el pasado 15 de septiembre, 21 años después, durante la celebración del Grito de Independencia. México tiene ahora por primera vez a una mujer en la presidencia y la música cabe en un teléfono. Intocable siguió creciendo, sus canciones llegan a nuevas generaciones y este año recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Con todo, a sus 52 años, lo que más ha cambiado en Muñoz es la manera de abrazar la adversidad. En los últimos años ha hablado abiertamente de la ansiedad, del duelo por la muerte de su madre, que atravesó mientras seguía de gira, y de la terapia que le ayudó a mirar de otra manera lo que sentía.

Por eso, Muñoz reconoce que llegó al Zócalo dispuesto a vivir el momento completo, con la alegría de la fiesta patria, pero también con cualquier otra emoción que apareciera, en espera de que el público pudiera hacer lo mismo a través de sus canciones. Porque, como dice uno de sus éxitos, “Fuerte no soy”.