La exposición “Belén renacida. Palestina: Las maravillas de la Natividad”, un recorrido por 2 mil años, es una invitación “de las ‘piedras vivas’ de Palestina a toda la humanidad” para volver a esa histórica región. “Es un viaje espiritual, una oportunidad para trascender las fronteras del espacio y el tiempo”, expresó el curador Taisir Hasbun sobre la muestra internacional que permanecerá del 18 de abril al 28 de junio en la Ciudad de México.
La exhibición explora una década del proceso de restauración del emblemático monumento Basílica de la Natividad, inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). En México, contó con la colaboración de la representación diplomática de España en nuestro país.
Presentada por primera vez en 2019 en la Ciudad del Vaticano, la exposición dirigida por el Estado de Palestina revela elementos que estuvieron ocultos durante siglos, como mosaicos y estructuras originales de madera. Conjunta una réplica de la Puerta de la Humildad y una maqueta original de la iglesia, elaborada en 1936 con piezas de madreperla ensamblada a mano.
Aparte, Nadya Rashee, embajadora del Estado de Palestina en nuestro país, hizo hincapié en que “Belén renacida” invita a “redescubrir el patrimonio cultural, histórico y espiritual de Palestina. Nos honra traer a México esta historia de restauración y resiliencia, y compartir con el público mexicano el significado universal de la ciudad de Belén para la humanidad”.
Entendimiento entre culturas
Taisir Hasbun (Belén, 1957) comentó que se trata de un llamado a “recorrer el camino de millones de peregrinos que, a lo largo de los siglos, han atravesado la Puerta de la Humildad para venerar el lugar donde el Señor se hizo hombre. La Iglesia de la Natividad encarna estos elementos de una manera única: un símbolo de renacimiento, renovación y el mensaje atemporal de paz y amor. Desde los primeros cristianos que honraron una sencilla cueva hasta nuestros días, la peregrinación ha sido un viaje espiritual de renovación, perdón y esperanza en el futuro, incluso en tiempos de adversidad”.
El director de la revista Filistin Ahabab destacó que “con humildad, pero también con orgullo, el pueblo palestino presenta Belén y su iglesia al mundo. Creemos firmemente que, por medio de la belleza y el poder del arte, la historia, la cultura y la fe, podemos fomentar el entendimiento entre culturas, fortalecer el diálogo interreligioso e inspirar a las generaciones futuras”.
El curador palestino refirió: “Podemos decir que somos los verdaderos custodios de la Natividad, pero, en cierto sentido, la Iglesia también cuida de nosotros. Por eso siempre hemos protegido la Basílica, a pesar de los retos a los que nos enfrentamos bajo la presión de la ocupación israelí”.
Contó que el proyecto abarcó los elementos arquitectónicos y estructurales de cada capa histórica, desde la primera basílica de Constantino en el siglo IV hasta la de Justiniano en el VI, así como la transformación durante las Cruzadas y hasta la actualidad.
La exposición, desde su presentación en los Museos Vaticanos en 2019, ha recorrido más de 20 ciudades de Europa, Estados Unidos y Chile, y ha tenido más de 280 mil visitantes.












