Invitan a ver danzas zoques en Caleidoscopio

Invitan a ver danzas zoques en Caleidoscopio

“Danza zoque, memoria visual” es la muestra fotográfica que presenta el creador chiapaneco Arturo Gómez en las instalaciones de Caleidoscopio Galería Taller y que permanecerá las próximas semanas.

La exposición fue inaugurada el día 12 de agosto, como parte de las actividades por los 131 años de Tuxtla como capital del estado de Chiapas, organizadas por la Fundación Fernando Castañón Gamboa Pro Museo de la Ciudad.

Esta exhibición reúne una serie de fotografías sobre las danzas zoques que se presentan en el marco de las festividades tradicionales de la capital chiapaneca.

Al tomar el micrófono, Mariana Villa, directora de Proyectos del Museo de la Cuidad, agradeció la presencia de todos los que se dieron cita en el espacio que cobija la hermandad entre las agrupaciones Café Urbano, Caleidoscopio, Jardín Floristería y La Bella Tuxtla, la cual nació en las instalaciones del Museo de la Ciudad hace varios años.

Mariana destacó que le llena de orgullo que en el marco de un aniversario tan importante tengan una muestra fotográfica del artista Arturo Gómez que exalta las tradiciones que prevalecen y siguen vigentes en esta ciudad.

En tanto, el mencionado fotógrafo dio un discurso en el que agradeció el espacio brindado por Luz Martínez y Juan Betanzos, así como a los patrocinadores que hicieron posibles todos los eventos. También aprovechó para dar gracias a la comunidad zoque, ya que le ha brindado las facilidades para hacer un registro de las actividades que realizan cada año.

“En mi carácter de investigador, he capturado la información sobre los zoques. Hace más de 9 meses que di comienzo a este proyecto personal cuyo fin es saber cómo la gente o un pueblo trata de salvaguardar su identidad dentro de una urbe. Quien se imagina este escenario, así de simple sabrá que no es tan fácil responder a este cuestionamiento porque la vida laboral acelerada, la migración rural a Tuxtla —típica de las capitales— y el desdén por lo de antaño tienen consecuencias inhóspitas”, expresó.

“No obstante —añadió—, en este momento soy testigo de que los zoques rezan a sus santos con fuerza impetuosa y apasionada; son capaces de silenciar el bullicio de la ciudad con la música de tambor y carrizo, de caminar kilómetros sobre el caliente asfalto mientras cargan a las vírgenes de Copoya, y de danzar desde los primeros rayos del sol hasta caer la noche”.