"México * SUN. A través de la palabra, el periodista Jacobo Zabludovsky evocó a Andrés Henestrosa. Lo definió como un escritor, pero también como un mujeriego socarrón, como un trotador de las calles de la Ciudad de México, como un ""adolescente recién bajado del tren a la ciudad de los tiempos azules"", en la búsqueda de ""otro mundo que intenta descubrir"".
En la celebración de los 100 anos de vida del escritor oaxaqueno, el 30 de noviembre, Zabludovsky desarrolló una especie de mapa para localizar a Henestrosa, para hallarlo en la calle de San Ildefonso, tan corta en pasos y tan larga en historia, para encontrarlo entre fantasmas y leyendas, metido en cuentos y apariciones con aquellos estudiantes que intentaron evitar en 1929 el extravío de la Revolución y la ruina de la mística.
El periodista incita a seguirlo porque ""su vida es el conjunto de su obra y cuando el ruido de sus pasos deje de escucharse en Sal Ildefonso algunos sabrán, gracias a él, cuánto amor hizo caber en tan pequeno espacio"", seguirle su andar para conocer sus querencias: las librerías de viejo y usado en Argentina, Guatemala, Donceles, como son la Porrúa y la Robredo, porque Henestrosa ha sido el gran amante de la Ciudad de los Palacios, el cronista por excelencia.
El amigo del poeta, que nació en Ixhuatán, Oaxaca, el 30 de noviembre de 1906, se declaró lector apasionado y coleccionista de los libros de Henestrosa, de sus volúmenes conmemorativos o raros de toda su obra que es extensa y diversa.
El poeta oaxaqueno llama a Jacobo ""constante lector y amigo"", pero el periodista se congratula de la dedicatoria que le escribió en la biografía que de él hiciera Adán Cruz: ""Ésta no es mi historia sino mi leyenda, mi mito, mi fábula, lo que quisiera ser..."".
Así, Zabludovsky pidió buscar al escritor entre las sombras de Antonieta Rivas Mercado y Frida Kahlo, recoger sus palabras entre quienes apostaron todo por José Vasconcelos y también todo lo perdieron, y a reconocerlo a través de amigos como Salvador Azuela.
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