Encabezada por el alcalde, Nobuhiro Tanabe, donaron al Museo Nacional de Culturas del Mundo, una réplica de un reloj mecánico del siglo XVI, considerado un Tesoro Cultural Nacional del país asiático.
La pieza original se exhibe en el Museo Toshogu de Kuno-zan, que pertenece a la Prefectura de Shizuoka. El reloj fue un obsequio del virrey de la Nueva España, Luis de Velasco, en agradecimiento a la ayuda prestada por Japón a Rodrigo de Vivero, exgobernador interino de las Islas Filipinas, y a los sobrevivientes de un naufragio ocurrido en 1609, en Iwawada (Onjuku).
En la ceremonia, el embajador Akira Yamada expresó que entre Japón y México existe “una larga amistad a lo largo de 400 años”. Recordó que el primer encuentro entre ambas naciones sucedió en 1609, cuando el carguero del gobierno interino de Filipinas naufragó y la gente de Japón rescató a los tripulantes, y este acontecimiento es un símbolo de la relación entre los dos países.
Akira Yamada enfatizó que hoy en día las relaciones de México y Japón “están desarrolladas de manera lineal. Nuestras empresas vienen a invertir en México. Los japoneses creen y confían en el futuro de México, no solo en el campo económico, sino también en el político, cultural, deportivo, nuestro intercambio mutuo está desarrollándose de una manera dinámica muy importante”.
En la firma de contrato de donación participó el arquitecto José Enrique Ortiz Lanz, coordinador Nacional de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia, quien manifestó el agradecimiento del pueblo mexicano por el interés del gobierno japonés que calificó como “símbolo de cooperación, amistad y de mutua comprensión entre dos culturas”.












