La pandemia llevó a Javier Camarena (Xalapa, 1976) a tomar clases de pintura al óleo y a profundizar en las artes de la panadería. Así que mientras estudia para sus próximas presentaciones en Murcia, Oviedo y Barcelona, el tenor hornea conchas, panqués y se enfrenta al lienzo. En entrevista, también habla del reto que le impondrá la interpretación de Tamino, en 2022, en su debut en la ópera La flauta mágica, de W.A. Mozart, bajo la batuta de Gustavo Dudamel.
¿Canta mientras pinta u hornea?, se le pregunta. “Cuando lo único que necesito es repasar o memorizar algo que ya estudié, es el momento en que escucho diferentes versiones de lo que tengo que cantar. Entonces armo una ‘playlist’ y la escucho mientras cocino; es una forma de repasar y memorizar. Empecé a pintar en el último mes y medio y hago lo mismo: pongo la música, repaso y memorizo a la par. Es reconfortante (pintar) porque es algo que va de la mano con mi trabajo”, señala.
Camarena también habla de su próximo debut en el Gran Teatre del Liceu, de Barcelona, programado para 2022, cuando protagonice La flauta mágica: “Yo juraba e hiperjuraba que jamás cantaría ‘La flauta mágica’, porque había algo que no me gustaba. Y aunque el rol no tiene la explosividad o la euforia de ‘La hija del regimiento’ y del aria ‘Ah! mes amis, quel jour de fête’, ahora lo veo muy interesante”.
Sin embargo, esta obra ofrece una posibilidad interpretativa de mucho interés y profundidad, reconoce. “Es uno de los compositores que son exageradamente técnicos al momento de cantar y no deja de ser exageradamente exigente, y a esto se suma la idea de colaborar con Gustavo, que es algo que ambos ya habíamos planteado en algún momento y se cristalizará al fin en este proyecto en El Liceu”, refirió.
¿Qué tan cerca observa la vieja normalidad en conciertos y recitales de Europa?, se le cuestiona. “La situación en el mundo va poco a poco. España ha sido puntero y es de los pocos países, si no es que el único, que ha conservado la actividad cultural durante la pandemia. Y hoy, con las campañas de vacunación, se ve un panorama más optimista para el resto del año”, declara.
“Hay países como Francia, Suiza y Alemania que empezarán a retomar actividades. En Suiza, donde vivo, ya abrieron museos y restaurantes en espacios abiertos, y los teatros iniciarán su actividad con el aforo limitado, con las medidas de precaución… pero la normalidad a la que estábamos acostumbrados (antes de covid-19), yo creo que falta un buen rato para que lleguemos y para retomar la confianza en nosotros mismos”, comenta.











