Javier Sicilia habla de la violencia en México

El dialogo con Javier Sicilia se puede consultar, como las sesiones anteriores, en el canal de Youtube de “Diálogos Ciencia y Cultura”. Cortesía
El dialogo con Javier Sicilia se puede consultar, como las sesiones anteriores, en el canal de Youtube de “Diálogos Ciencia y Cultura”. Cortesía

“En México el crimen organizado funciona casi como una parte dictatorial de un Estado que ya no tiene poder. Nos castiga, nos persigue, nos humilla, nos puede desaparecer, nos puede destazar, y el Estado no hace absolutamente nada para detener esta violencia”. Así inició la conferencia del poeta y activista Javier Sicilia.

El escritor añadió que en el Estado, al menos en esta administración, no vemos un acto de justicia punitiva sólido; citó la cifra de que el crimen organizado tiene copado el 35 % del territorio nacional o, lo que es más grave aún, está metido en los intersticios del Estado mismo. “Por eso hemos estado pidiendo, y tiene años de estar batallando con eso, que se articule un procedimiento de justicia transicional con mecanismos extraordinarios, y con apoyo internacional, para la verdad, porque sin verdad nunca va a haber justicia, para transitar de un Estado capturado a un Estado de derecho, si es que es posible todavía transitar a un Estado de derecho”, destacó.

El poeta, quien encabeza el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) añadió que en el país tenemos más de 98 % de impunidad de los delitos, y que la cárcel termina por ser un aparato más degradante que no sirve para lo que debería ser, un sentido de la punitividad: “El crimen organizado está convirtiendo a México en un Estado totalitario. Un país con estos niveles de violencia, de horror, de impunidad no es un país democrático, que pueda discutir democráticamente. La violencia brutal que se está ejerciendo abajo, la física, está escalando a espacios que deben ser intocados, como el espacio político. Lo que vemos cada mañana en la mañanera, y la respuesta que vemos en los tuits y redes sociales, de una y otra parte, del gobierno y de la oposición, es del mismo nivel —nada más que hasta ahorita ha sido verbal—, del mismo nivel de la violencia que el crimen organizado está ejerciendo sobre nuestra vida social y política”.

En el ciclo de “Diálogos Ciencia y Cultura”, en el que participan científicos, escritores, artistas e investigadores, hubo intervenciones del poeta David Huerta, el etnólogo Sergio Raúl Arroyo, la historiadora del arte Graciela de la Torre, el poeta Jorge González de León, y el antropólogo e investigador Bolfy Cottom, quien es el promotor de estos diálogos. Sicilia retomó y argumentó su llamado a una justicia transicional, porque, aseguró, lo que necesita este país es que esta realidad se trate como un fenómeno: “Estamos en un país con una violencia excesiva y grados de impunidad casi absolutos. Esto implica poner por delante a las víctimas, su derecho a la justicia, a una reparación si es posible y, finalmente, el derecho a que no se repitan los hechos”.

Sicilia contó el caso, de 2013, en Cuautla, de un joven de 30 años desaparecido, al que encontraron dos días después y cuyo cuerpo fue llevado al Semefo. Cuando la familia lo trató de recuperarlo, había desaparecido. Entonces, la familia comenzó a buscarlo y descubrió que el gobierno había comprado “un pedazo de tierra en un panteón irregular”, donde habían tirado 164 cuerpos, amontonados, y que ahí estaba el cuerpo del joven; lo sacaron, pero los demás cuerpos los volvieron a echar, amontonados, en bolsas de basura. La madre del joven pidió que todos los cuerpos se sacaran.

El escritor, que en aquel momento era secretario de Extensión Universitaria en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, y el Movimiento (MPJD), acompañaron a la madre en una larga lucha por enterrar con dignidad aquellos cuerpos: “Logramos sacar más de esos 164 cuerpos, muchos maniatados, torturados, con tiro de gracia. ‘Ustedes —le dije al Estado— los desaparecieron con negligencia criminal’”.

El poeta recalcó que gran cantidad de los 90 mil desaparecidos que se buscan hoy en México seguramente no están en fosas del crimen organizado sino en fosas de las fiscalías, porque no tienen ningún procedimiento forense decente. “Nada más hay que voltear a ver La Bartolina en Tamaulipas”,, indicó.