Jordi Gracia ha enloquecido con tanto Miguel de Cervantes. Así lo reconoce él mismo en el prólogo de su última obra,
una biografía sobre el dramaturgo y novelista castellano en la que rescata su lado más humano. “En los dos últimos años he convivido con él, mi mujer y mis tres hijos”, admite entre risas. Recupera al hombre que estuvo preso, sufrió un desahucio, trabajó para lo que hoy sería el Cobrador del Frac y quiso conocer las tabernas de juego y las ventas de prostitución. Trata de retratar la vida real de un escritor “valiente e íntegro pero que no fue perfecto. Miente cada dos por tres”.
Ensayista y profesor de la Universidad de Barcelona, Gracia llega a México para unirse en el Festival Cervantino al mayor homenaje que se le está haciendo al autor de El Quijote por el 400 aniversario de su muerte. Retrata en este certamen a un escritor que transformó la novela, el humor y acabó por “inventarnos como sujetos modernos”. Describe al Cervantes de a pie y al que también fue soldado y estuvo en cautiverio. “Su vida fue la de un guerrillero de la fe católica”, asegura.
¿Humaniza esta biografía a Cervantes?
Desde luego. Es intentar quitarle de encima las aparentes certidumbres y las convicciones absolutas. Despojarle de todo ello para recuperar al Cervantes que fue soldado y cautivo, que tuvo un lío con una señora y al cabo de seis meses se casó con otra. Rescatar al escritor real. 400 años de historia y de mito han estropeado la posibilidad de recuperar a un sujeto muy humano, muy normal en las circunstancias de su tiempo histórico. No fue nada excepcional, excepto moralmente.
¿Qué tenía su moral de excepcional?
Niega la simplificación banal de buenos y malos y comienza a pensar como lo hacemos actualmente. Nos inventa como sujetos modernos a través de El Quijote.
¿Llegó a ser consciente de ello?
Muere sin ser consciente de ello pero sí sabe que ha hecho un experimento tan extravagante que ha conseguido aliar a todo tipo de lectores a favor de su libro. Con la excepción de los académicos, los soberbios, los solemnes, los que dicen saber cómo se hace la literatura.
¿Cómo definiría la vida de Cervantes?
Es la vida de un guerrillero de la fe católica. Es un hombre convencido de ir a Lepanto, que cree en la necesidad de usar las armas para imponer la religión. Hace obras de teatro con un claro componente político y social a favor del imperio y la fe.












