A unas horas de que el ensayista, narrador y poeta Jorge Aguilar Mora (Chihuahua, 1946) reciba el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2015, por su libro Sueños de la razón. Umbrales del siglo XIX: 1799 y 1800, hace una pausa y en entrevista con habla sobre la influencia de Xavier Villaurrutia y la historia en su literatura, los errores en el conocimiento virtual, y refresca la crítica que formuló sobre Octavio Paz hace 38 años.
Hace 38 años publicó su libro La divina pareja. Historia y mito en Octavio Paz, un texto crítico sobre el poeta y ensayista mexicano, ¿mantiene las mismas ideas?, se le cuestiona. “Sigo pensando que fue mejor ensayista que poeta, con excepción de Piedra de Sol. También creo que no se da a Paz el valor como prosista. Sin embargo, fue alguien que se metió a dar ideas teóricas sobre poesía pero no fue muy riguroso. Así que su obra en el sentido de obra crítica es muy ambigua… es débil, frágil y no se sostiene.
“Él decía que Carlos Monsiváis tenía muy buenas puntadas. Claro que lo dijo con mala leche. Pero con buena leche, pienso que Octavio Paz tenía buenas puntadas. Y es buena leche porque me refiero a flashazos de ideas: tenían una gran intuición, por supuesto, porque era un hombre inteligentísimo; tenía flashazos de imágenes conceptuales, pero no se daba el tiempo para desarrollarlas y reflexionar”, declaró.
Sobre el premio que recibirá, asegura que representa un diálogo con los demás escritores mexicanos: “Es como establecer una correspondencia en público con otros escritores, no solamente con los miembros del jurado, sino con los escritores como conjunto, ese grupo de gente que se dedica ese oficio. Entonces me siento privilegiado por pertenecer a este grupo y tener este diálogo”.
¿Es Villaurrutia una figura latente en su obra?, se le inquiere. “Es un poeta que siempre he leído, aunque todo depende de gustos. Para mí Gorostiza es uno de los grandes poetas del siglo XX, pero Villaurrutia es, sobre todo, una rara combinación de pensador y poeta, alguien que pensaba con la poesía, que es una cosa muy rara”.
¿Por qué mantiene la historia como materia prima de su literatura? “La historia es como el agua: está en todos lados. Imagina un diálogo con el océano donde están confundidos los ríos y la lluvia, es como asomarnos a todo lo que vivimos, como dialogar con aquello que nos permite vivir. Es una constante interrelación que no cesa”.












