"Sara Regalado / Fabián Vidal * CP. Con motivo del homenaje por el décimo aniversario luctuoso, y a 83 anos del nacimiento de Jaime Sabines, se presentó el pasado 3 de marzo en San Cristóbal de Las Casas, el reconocido escritor José Emilio Pacheco, quien dictó una conferencia dedicada al desaparecido poeta.
Fueron cientos las personas, entre ellos intelectuales, artistas y escritores chiapanecos, que junto a un gran número de jóvenes estudiantes se dieron cita en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), que recibió al escritor de ""Las batallas en el desierto"", para escuchar sus comentarios sobre la obra de Jaime Sabines.
A lo largo de dos horas, José Emilio Pacheco habló sobre la importancia de la poesía de Sabines para las letras en nuestro país desde mediados del siglo pasado, y mencionó: ""México es un país de poetas, pero no de lectores de poesía"". A decir del conferencista, este fenómeno no incluye al autor chiapaneco, ya que su trabajo ha sido disfrutado por varias generaciones, incluyendo las actuales.
Por otra parte, Pacheco senaló su inconformidad por el desplazamiento que ha sufrido la cultura en los medios impresos debido a la desaparición de secciones y suplementos.
Finalmente, el ponente respondió a preguntas formuladas por el público en torno a temas como el indigenismo, la actividad política y las letras. Asimismo, escuchó a quienes compartieron anécdotas sobre su contacto con Sabines y sus escritos, y recibió diversas invitaciones para regresar a San Cristóbal a comentar y leer obras de su autoría.
Al término de la plática, el escritor perteneciente a la ""Generación del 50"" recibió de manos de Andrés Fábregas Puig, rector de la UNICH, un reconocimiento por su participación, para posteriormente atender a una fila de personas que se acercaron a saludarlo con algunos de sus textos en mano, en busca de una dedicatoria de su puno y letra, a lo que accedió gustosamente.
Entre los obsequios que el escritor recibió de sus fieles seguidores chiapanecos se encontraba un frasquito con pasiflorina, el cual, por ser un concentrado, se debía diluir en agua. Sin embargo él, en ese momento, no dudó en echarse a la boca unas cuantas gotas, pues se sentía ""engentado"" y no tenía ya fuerza de contestar nada a nadie. ""No tengo capacidad de contestar nada más, estoy exhausto"", decía mientras continuaba firmando libros. Ni a los jóvenes, ni a las mujeres les quiso dirigir unas palabras. ""No se hacer discursos, no tengo posibilidad de poner pensamientos, yo escribo nada m*s... yo no soy maestro, no puedo dar esas frases, no me pidas eso, otra cosa que no sea eso para no decepcionarte"", sugirió a un colega que no consiguió el discurso del escritor.
Antes, en la conferencia, había mencionado la importancia de los cafés y las revistas en la literatura, diciendo que eran los espacios de ensenanza para los escritores en el siglo pasado. ""El café me gustaba porque era una tertulia informal; si no acudías, nadie se enojaba, y te podías ir cuando querías"", aseguró José Emilio. Ya en entrevista hizo una remembranza también de sus cafés preferidos: ""Iba mucho al café 'Chufas', que se cayó con el terremoto -en la calle de Dolores y que era de los más socorridos por bueno y barato, según Poniatowska-, y al café de las Américas, que estaba en Insurgentes y Baja California. Pero hay muchos más que ahora no recuerdo. Los compartía con mucha gente, iba mucho con Monsiváis, Carlos Becerra..."".
Respecto a las revistas que dan cabida a la obra literaria en el país, además de asegurar que dan un amplio panorama de lo que se tiene en el ámbito, mencionó: ""No son un puntapié, porque eso es una patada, pero sí un punto de apoyo. Las revistas definitivamente son indispensables, ahí se ha hecho siempre toda la literatura"".
Entre cambios de lentes -unos para ver de lejos y otros para ver de cerca- y los molestos flashes de las cámaras que a sus ojos causaban estragos, entre esa lucha contra la formalidad de una entrevista periodística e inclinándose siempre por la charla natural y no forzada, y con una Claudia Guillén que se autonombró la ""mala del cuento"" por querer llevarse al escritor... Entre todo eso, aún José Emilio defendió el trabajo periodístico que en ese momento lo atribulaba. ""Al periodismo cultural no le haría ninguna crítica, si se lo están acabando, no haría una crítica, haría una defensa al periodismo cultural"", aseveró.
Al final, antes de que se lo llevaran a descansar, porque seguramente las gotas de pasiflora harían efecto, mencionó que le encantaría venir a leer a Chiapas lo más nuevo de su obra: ""Son dos libros que van a salir, uno de poemas en prosa y otro de poemas en verso. Espero que salgan este ano. Si la crisis me deja, los tenderemos"".
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