Tanto en la vida real como en la ficción, a José Sedek lo mueve la justicia y lo conmueve la gente desprotegida, vulnerable, de ahí que esté atento a las labores de rescate de sus connacionales en Venezuela.
El nacido en Barquisimeto, capital del estado Lara, y con una carrera que lo ha llevado a Italia, Colombia, México y España, reconoce estar conmocionado por lo que está pasando en su tierra. “Es muy lamentable, me siento muy triste, tengo muchos sentimientos encontrados”, expresa.
El actor comparte que su pensamiento está especialmente en quienes continúan esperando noticias de familiares desaparecidos. “A la gente que está allí, que perdió a sus familiares o que los está buscando en este preciso momento, les mando toda la fuerza del mundo. Les digo que siempre Dios tiene un propósito mayor, aunque no lo podamos ver. Toda esta pesadilla pasará muy pronto y estamos a punto de amanecer”, señala el histrión de 42 años.
Haber convertido a México su segundo hogar, aclara, no lo hace indiferente a la tragedia que está viviendo Venezuela: “Siento que este es el último empujón de Venezuela para dar a luz a una nueva Venezuela. No tengo palabras para quienes han perdido a sus familiares; los acompaño con un abrazo a la distancia, con todo mi corazón y haré todo lo que esté en mis manos para ayudarlos a salir adelante”.
Las otras víctimas
Desde la ficción, también piensa en otras víctimas, las de la violencia. A lo largo de una década, José se ha convertido en talento estable del elenco de El Señor de los Cielos.
Desde 2017, en la quinta temporada, el venezolano ha dado vida al agente de la CIA Bernardo Castillo, personaje que poco a poco se convirtió en una de las figuras centrales. Para el actor, su personaje sirve para mostrar las consecuencias que deja la violencia en la región y para recordar que detrás de los conflictos siempre existen víctimas.











