Josh Homme

Josh Homme

Es, probablemente, el último sobreviviente de su especie. A ese tipo de músico que alcanzó a vivir la bonanza de la industria discográfica cuando los álbumes existían en formato físico y volaban de los aparadores el día del lanzamiento.

Esa clase de artista que encajaba a la perfección en la maquinaria de los medios masivos: cuando MTV todavía tenía poder para hipnotizar con un videoclip y convertir a un músico en la obsesión de millones de adolescentes alrededor del mundo. Antes del streaming y sus algoritmos de recomendación; antes del boom de Coachella y sus infinitas réplicas, existió una especie que ya no puede reproducirse: porque el rock murió, porque la atención se volvió la moneda más valiosa del planeta, porque la profecía de Andy Warhol se cumplió y todos seremos famosos, al menos en videos de 15 segundos.

Homme pertenece a ese tiempo extinto y, sin embargo, hoy sigue siendo capaz de reventar escenarios e hipnotizar con su guitarra a decenas de miles de seguidores en Europa, América Latina y su natal Estados Unidos. Su magnetismo no viene de sus 1.93 metros de altura, sino de cómo ocupa el espacio: cómo se mueve, cómo habla, cómo gesticula.

Rey del desierto

Nacido de una familia de clase obrera de Palm Springs, creció en Palm Desert, California, de donde proviene su amor por el desierto. Su padre trabajaba en el servicio de habitaciones de hoteles y moteles, una realidad que contrastaba con la de los compañeros de clase de Homme, quienes provenían de familias más acomodadas. Esto provocó un espíritu de rebeldía frente a los profesores y dejó el instituto con 16 años para comenzar su carrera musical.

Muy influenciado por el hard rock y el heavy metal de Led Zeppelin, Black Sabbath, Pink Floyd y bandas hardcore punk como Black Flag. Homme ha reconocido que el álbum más importante para él ha sido A Night at the Opera, de Queen. En 2007, por ejemplo, Homme vio cumplido uno de sus sueños al participar en un concierto tributo en el canal VH1 para Black Sabbath y Ozzy Osbourne con su banda, Queens of the Stone Age.

Joshua Homme se dio a conocer a comienzos de los 90 con su banda Kyuss, uno de los grupos que creó el stoner rock o rock desértico. Con esta agrupación encabezó la llamada escena musical de Palm Desert junto a otras bandas stoner como Masters of Reality, Fu Manchu y Yawning Man. Con Kyuss grabó 5 álbumes de estudio y otros trabajos entre recopilatorios y splits con otras bandas durante los seis años que se mantuvo activa la mítica banda. Precisamente en Kyuss, Homme conocería a los que serían sus compañeros con los que formaría Queens of the Stone Age: el polémico bajista Nick Oliveri y el batería Alfredo Hernández.

Su mayor proyecto

En 1995, Kyuss da por finalizada su carrera, pese a llevar solo seis años en los escenarios. Las diferencias entre sus miembros y los constantes problemas con su compañía discográfica provocan la disolución del grupo. Homme, se muda entonces a la ciudad de Seattle, donde se reencuentra con su amigo Mark Lanegan, el cual le invita a participar como segundo guitarrista en la gira de su banda Screaming Trees, presentando el álbum Dust durante 1996.

Después de varias actuaciones junto a los Trees, a comienzos de 1997 Josh vuelve al desierto californiano con energías renovadas y decide formar un grupo llamado Gamma Ray, pero tiene que cambiarlo al existir otra banda con ese nombre y elige Queens of the Stone Age. Lanzan su disco debut en 1998 con Alfredo Hernández en la batería, Rated R, que vería la luz dos años más tarde y ya con una multinacional distribuyéndolo, Interscope.

Con QOTSA, Homme crea un supergrupo donde él es el único que se mantiene de la formación original. Como tal definición de banda, por sus filas pasan constantemente ilustres músicos que graban con ellos sin necesidad de atarse a la banda.

Las comparaciones y “casualidades” de la banda de Homme con Nirvana rizarían aún más el rizo cuando en 2002, con Songs for the deaf, Dave Grohl participa en el puesto de batería en este álbum. Vuelve a arrasar con su nuevo trabajo pero sufre los problemas con su bajista Nick Oliveri, que además era el compositor de QOTSA junto a Homme. Nick Oliveri fue expulsado de la banda en 2004 por sus continuos escándalos dentro y fuera del escenario.

Además, Dave Grohl había vuelto a sus proyectos personales con Foo Fighters. En este disco, Homme está muy influenciado por la música hispana ya que pasó varios días con su coche escuchando emisoras de radio en español por el desierto. Su afición por el español viene de lejos, ya que en el disco debut de la banda, en 1998, Homme incluyó créditos en castellano.

En 2005 sale a la luz Lullabies to paralyze; en 2007, Era Vulgaris; en 2013, ...Like clockwork, y en 2017, Villains, todos éxitos internacionales y con el aplauso unánime de la crítica.