Fabián Rivera. CP. Juan Bañuelos llevaba varios años sin visitar la capital chiapaneca. Fue hasta el Primer Encuentro por la Paz y la Mundialización de la Poesía, realizado en septiembre, cuando el autor de “Espejo humeante” volvió a Tuxtla Gutiérrez.
En la mesa de lectura, que compartió con los poetas Mario Nandayapa y Roberto López Moreno, comentó haber visitado distintas ciudades del estado, a invitación expresa de poetas y amigos cercanos, pero pocas veces había sido invitado a la ciudad que lo vio nacer en 1932.
A pesar del tiempo, los recuerdos de aquel Tuxtla primigenio siguen vivos en la memoria de este escritor, uno de los de mayor influencia en la literatura nacional e internacional en lengua castellana.
La Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) invitó al autor para formar parte del Segundo Foro de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericanas, que culminará este viernes en las instalaciones de la Facultad de Humanidades, en punto de las 17:00 horas.
El foro tiene como objetivo propiciar un espacio de reflexión e intercambio de opiniones en torno a la perspectiva de la carrera, además de plantear estrategias de desarrollo académico con el fin de mejorar el quehacer científico de la lingüística y la literatura.
Asimismo, dedicará la jornada del viernes a Bañuelos, uno de los autores de mayor trascendencia en la literatura chiapaneca, mexicana y latinoamericana, quien ofrecerá a los estudiantes una charla acerca de su larga carrera literaria.
Juan Bañuelos nació en Tuxtla Gutiérrez, en 1932. Es poeta; estudió en las facultades de Derecho y Filosofía y Letras y en la Escuela de Ciencias Políticas, todas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Perteneció al grupo “La Espiga Amotinada”. Su poesía ha sido difundida por la BBC de Londres y publicada en idiomas como el checo, polaco, búlgaro, húngaro, noruego, sueco, rumano y alemán.
Ha publicado, en poesía: “Puertas del Mundo”, en “La Espiga Amotinada”; “Escribo en las paredes”, en “Ocupación de la palabra”; “Espejo Humeante”; “No consta en actas”; “Destino arbitrario”; “Donde muere la lluvia” y “El traje que vestí mañana”.
A continuación, una breve muestra de su poesía: “¡Ay, escribo sin medir camino ni palabras: no tropiece mi lengua para fundar el orden y la vida! / Porque la vida es, y como la tierra, se embellece cuando arrojamos las semillas. / Sólo cuando construimos nos despojamos de la ebriedad de la tiniebla” (fragmento de “Esta noche y sus viejos nómadas de blanco”).











