Juan Manuel hace un recuento de su historia

Juan Manuel hace un recuento de su historia

La actual exposición en el Museo de la Ciudad es una retrospectiva que recibe el nombre de “33 formas de aprender un espíritu”, que consta de piezas de pintura y dibujo, hechas por el oaxaqueño Juan Manuel Vázquez Ramos.

La museografía de la muestra fue hecha por integrantes de Caleidoscopio Galería Taller, quienes acompañaron al creador en la inauguración de la muestra, que se llevó a cabo el día viernes 31 de mayo.

En una charla con Vázquez, dijo que el nombre de la muestra “33 formas de aprender un espíritu” es un título homónimo de una exposición del artista Gilberto Aceves Navarro (Ciudad de México, 1931) quien es su referente plástico. Señala que el artista usó el nombre de “Mil formas de atrapar”, y él lo que el hizo fue reducir la cifra a 33, para hacerla más realista en cuanto a su discurso plástico y situándose en su propia edad. Comparte que la muestra es una forma de “hacer ‘El Aleph’ de Borges”, quien decía que había que situarse en el presente.

La muestra, que estará vigente todo el mes de junio, consta de pinturas y dibujos, junto con una intervención especial en la sala que detalla la trayectoria de Juan Manuel.

Vázquez Ramos contó que la muestra lo lleva a pensar en cómo fueron sus inicios, ya que cuando comenzaba a explorar su faceta de creador no era muy consciente de lo que significaba una retrospectiva, y el trabajo de sus piezas era de una manera lúdica, cuyos referentes eran las revistas y algo de internet, así como un poco de la vida en la calle.

Más adelante, cuenta Juan Manuel, tuvo la oportunidad de desarrollar su formación en una institución educativa que le sirvió de parteaguas: antes, durante y después, porque dijo que en sus inicios sus piezas tenían mucho que ver con la imaginación e intervención directa con los medios, mientras que durante su periodo en la escuela su trabajo en la pintura era un refuerzo en cuanto a las cuestiones técnicas, y ya de egresado, pudo darse muchas libertades en sus creaciones.

Al cuestionarlo sobre cómo impactó en él haber egresado de la escuela y enfrentarse a la vida real como creador, Juan menciona que si bien en el imaginario colectivo se piensa que el éxito de un artista es cuando llegan la fama y la solvencia económica, esto dista mucho de lo real, aunque no es imposible que pueda suceder. Él opina que los que están “a ras de cancha” deben de alejarse esos paradigmas y situarse en la realidad y tratar de vivir con dignidad.

“Para mí fue difícil entender lo que expongo anteriormente, porque al principio hay cierto ego y hace que te aferres a la idea del éxito, pero es la vida la que te va poniendo en tu propio lugar”, indica.

Por último, señaló que con lo que se queda de estos años como artista es con el hecho de poder regresar al estado de Chiapas, después de estar casi 9 años fuera, y poder ver a las nuevas generaciones de artistas y compartir con ellos algo de lo que ha aprendido.