Los actores Juan Pablo Gil y David Anguiano comparten la renta de un departamento al sur de la Ciudad de México y son los vecinos incómodos del edificio donde viven.
Desde que legaron al lugar, hace un año, organizan fiestas que se prolongan hasta por tres días, no respetan los horarios de visitas y tienen música a todo volumen en la madrugada.
Además de sus borracheras, la gente que vive ahí no soporta el olor a marihuana que hay a todas horas, sin contar con los cinco meses que deben de renta y mantenimiento, cuenta que asciende a 63 mil pesos.












