Juan Pablo Medina renació tras cirugías

Luego de que Juan Pablo habló por primera vez tras la amputación de una de sus piernas, su novia Paulina Dávila le reiteró su amor. Fue a través de sus redes sociales que la también actriz le mandó un mensaje a su novio a más de seis meses de que Medina tuviera un infarto silencioso que le provocó la pérdida de una de sus extremidades.

Con una serie de fotos en la que muestra su relación con Juan Pablo, Paulina escribió “Todo va a estar bien, todo iba a estar bien, todo está muy bien. Lo más lindo de la vida es poder vivirla”. En la imágenes, ella aparece acompañada de Juan Pablo.

Él casi no recuerda nada, solo que despertó en una cama lleno de cables y aparatos, según contó a la revista GQ. “Yo tenía un dolor en el abdomen fuertísimo. Decidieron hacerme una tomografía y allí vieron que tenía en el intestino coágulos. Vieron todo el cuerpo y vieron que en el intestino, en la arteria mesentérica y en las piernas (tenía coágulos)”, relató. Los médicos hicieron todo lo posible. Juan Pablo estaba pasando por un dolor inimaginable y tuvo un infarto silencioso. “Yo tengo un coágulo en el corazón y eso hizo que se aventaran coágulos por toda la arteria”, indicó.

Los sentimientos eran muchos, especialmente enojo. Pero estaba en peligro y tenía que poner todo de su parte para salvarse. Su novia Paulina se lo hizo ver, así como sus padres. El médico le dijo que lo único que podía ofrecerle era seguir con vida, y para ello había que amputar. “Es muy cabrón estar en ese momento y tomar este tipo de decisiones. Hay diferentes tipos de amputaciones y entre más arriba, se vuelve más complicada la recuperación, y para ese entonces también el dolor, tienes que tomar decisiones, yo decidí vivir, tenía más miedo de no despertar a despertar sin una pierna”, declaró.

Allí comenzó una nueva vida, una vida para la que el actor tuvo una herramienta que lo ayudó y que dice, lo ayudará toda la vida: la terapia. Un psiquiatra llegó a su habitación para hablar desde antes del procedimiento. “Soy tal y soy médico psiquiatra, ya sé que tomaste esta decisión, platícame qué sientes”, le dijo, y eso significó toda la diferencia en su proceso. “Terapias antes nunca tomé y ahora no voy a dejar la terapia por nada”.

Ahora, Juan Pablo tiene una prótesis que dice, le permite llevar una vida normal.