José Emilio Pacheco (1939-2014) era ante todo un poeta, pero también le interesaban cosas como el origen de la pluma atómica o la torta compuesta. “Esos temas que, aparentemente son secundarios, pero van definiendo lo que somos”, afirma Juan Villoro.
El autor de Las batallas en el desierto, agrega en entrevista el escritor y periodista, poseía tres características definitorias: “Dominio de todos los géneros, relación entre lo culto y lo popular y la recuperación de una cultura en peligro de extinción a través de la crítica de todo lo que destruye la vida en común”.
Poeta, novelista, cuentista, traductor, ensayista, crítico literario, guionista de cine y periodista cultural, a Pacheco “no hubo género que se le escapara”, dice Villoro, por lo que su legado es imprescindible y se debe analizar y difundir.
Por este motivo, El Colegio Nacional quiere celebrarlo “de una manera vital”, pensando en su nacimiento, ocurrido un 30 de junio de hace 76 años, y no tanto en su muerte, “el vacío que ha dejado desde hace año y medio”, a través del homenaje La memoria encendida, que se realizará los días 23, 25 y 30 de junio, y el 1 de julio, en esta sede de Donceles 104, en el Centro.
La obra del Premio Cervantes 2009, “uno de los pocos escritores que logró formar una red de amigos y lectores que lo querían, que incluso le llevaban tamales a sus presentaciones”, será vista desde miradas tan diversas como las del poeta Marco Antonio Campos, el arquitecto Teodoro González de León, el historiador Enrique Krauze, el pintor Vicente Rojo y el ensayista Gabriel Zaid, entre otros. Los dos últimos no estarán presentes, pero enviarán un texto escrito ex profeso.
Villoro, quien iba a ser recibido por Pacheco en su ceremonia de ingreso a El Colegio Nacional, pero la muerte del poeta les impidió estar juntos, destaca que el autor de Morirás lejos es “un grafómano que cultivó todos los géneros con calidad”.
Asegura que fue una especie de conciencia moral para los mexicanos. “Era alguien preocupado por preservar lo que vale la pena y, al mismo tiempo, por condenar lo que se está acabando. Fue un poeta que se ocupó de temas de la naturaleza, el ecocidio, el maltrato a los animales, los desastres de la vida urbana. Fue un testigo del mundo que se eclipsa. No sólo en clave negativa, sino aquello que debe ser preservado”.
Lo define como una enciclopedia del mundo contemporáneo. “Lo que hizo con el periodismo cultural es particularmente asombroso. No se ha recogido a la fecha el trabajo que hizo en su columna Inventario, ni siquiera podemos saber cuántos tomos serán. Pero seguro sería una enciclopedia de lo que hemos sido los mexicanos en el siglo XX. Y no ha habido un registro más detallado y de mejor calidad que el de él”.












