Juliancito no quiso quedarse internado

Juliancito no quiso quedarse internado

Las causas del fallecimiento de Julián Figueroa han dado de qué hablar nuevamente después de que Imelda Garza Tuñón, madre de su hijo Julián, asegurara que Marco Chacón, esposo de Maribel Guardia, no permitió que Julián se quedara internado tras la colocación de un implante de naltrexona, el cual pudo haber causado la muerte de Figueroa.

Maribel Guardia respondió a las declaraciones de Imelda a través de una carta en la que explica cómo fue el proceso que vivió su hijo para dejar atrás las adicciones, y negó que el pellet que le instalaron haya tenido que ver con su muerte.

Maribel detalló que en efecto, Julián no quiso quedarse internado como sugirió el doctor, sin embargo, la decisión fue de él, y no de su esposo Marco Chacón. Guardia explicó que previo a que le pusieran a su hijo este dispositivo, estuvo internado 35 días en una clínica del Pedregal, por lo que cumplió la condición que les dieron de que tenía que estar "limpio" al menos 15 días para que le pudieran a colocar el el implante de naltrexona.

Este funciona como un antagonista opioide de liberación prolongada que ayuda a tratar la adicción al alcohol y a los opioides, bloqueando sus efectos gratificantes y reduciendo drásticamente la ansiedad por el consumo.

La explicación

"En primer lugar, decirte que se trata de un ´pellet´ que es un coadyuvante para evitar tomar, aprobado por la FDA, es una sustancia que evita que la gente tome, les da asco hacerlo y se sienten mal si lo hacen. La naltrexona no tiene nada que ver con ataques al corazón, es de una ignorancia tremenda decir eso. En ese sentido no tiene nada que ver un acontecimiento con el otro. Lo que sí demuestra es que Julián aceptaba que tenía un problema y quería trabajar en soluciones", señala Maribel.

"El ´pellet´ no es mágico; evita que la gente tome, pero no funciona hacia otras sustancias distintas. Julián estaba en una búsqueda por salir de su problema, él fue quien nos dijo que quería ponerse el ´pellet´, para ese efecto buscamos por petición de Julián y encontramos acá mismo en el Pedregal, Ciudad de México (donde vivimos) una clínica que se lo pusiera", continúa.

Les advirtieron que no se lo ponían sino tenía al menos 15 días de estar limpio, así que lo llevaron a la clínica en el Pedregal con la idea de que se lo colocaran, sin que él supiera que tenía que quedarse, y lo dejaron ahí internado por más de un mes.

"Están todos los registros de la clínica del Pedregal" —afirma—. "El tema fue que a los 15 días de internamiento cuando tendrían que ponérselo, la clínica nos dijo que se les agotaron los ´pellets´, y como los traen se USA llegarían hasta después de que él saliera. Julián nos dijo de un doctor en el norte del país que los pone en Torreón".

Así que el trato con él fue que, saliendo de su internamiento, cumplido el mes, al día siguiente lo llevarían a que se lo colocaran. En total estuvo 35 días internado. "Hablamos antes con el doctor de Torreón, para que estuviera consciente de la situación y él dijo que se lo colocaba sin problema. Se compraron los boletos de ida y regreso para el mismo día. Y Marco lo acompañó. Fue decisión de Julián, no la mía, ni de Marco, nosotros estábamos en la disposición de hacer todo lo humanamente posible para ayudarlo. De cualquier forma, repito, el ´pellet´ es inocuo, no causa ataques cardiacos", asegura. "El protocolo es que tengan al menos 15 días limpios; Julián tenía 35 días de internamiento, estaba sobrado de acuerdo con el protocolo. El doctor en Torreón que los recibió sabía perfectamente que venía de un internamiento de 35 días. Por esa razón accedió a colocárselo, sino no lo hubiera hecho. Así que se lo puso. Y les recomendó que se quedaran allá, para darle seguimiento en la clínica del doctor, pero Julian no quiso, venía de un internamiento de un mes y no quiso estar más tiempo internado", detalló.

No obstante, el joven se negó rotundamente; decía que ya había cumplido con el protocolo y no pudieron convencerlo de lo contrario. Él quería regresar para estar con su hijo. "Julián era un hombre de 27 años y no podían obligarlo a quedarse, pero de cualquier forma eso no tiene nada que ver con su muerte. El hecho de haberse quedado o no, no cambia nada", asevera la actriz.

Distanciamiento

Desde hace un año, Maribel Guardia no ve ni convive con su nieto José Julián, después de que mantuvo un pleito legal con su exnuera, a quien señaló de tener serios problemas de adicciones, por lo que le sugirió atenderse mientras ella cuidaba al pequeño José Julián. Sin embargo, tras unas semanas en las que el niño vivió con Maribel, un juez ordenó que el menor debía regresar con su mamá, Imelda.