La tarde del miércoles 25 de abril, el poeta Julio Solís recibió de manos del presidente del Patronato de la Fiesta San Marcos Tuxtla 2018 el reconocimiento como el ganador del Premio Municipal de Poesía Juegos Florales San Marcos 2018, por su obra Ropavejero. Éxodo para emancipar cometas.
El jurado calificador que deliberó estuvo integrado por el poeta Luis Armenta Malpica, de Jalisco; Ana María Mayol, de Argentina, y Adolfo Ruiseñor, de Chiapas, quienes de manera unánime otorgaron el premio a la obra firmada bajo el seudónimo “Práxedis G. Herrero”.
En entrevista con el poeta Adolfo Ruiseñor, comentó que recibieron más de una veintena de trabajos de buena calidad, y “eso como jurados nos da mucho gusto porque no había obras que dijeras ‘estos no sirven’. Todos fueron poemarios buenos y cultos, por lo que se ve que las nuevas generaciones están trabajando con mucha seriedad y profesionalismo”.
Agregó que entre los libros que fueron quedando en la selección estaba el del Ropavejero. “Nosotros, evidentemente, no sabíamos quién era el autor sino hasta al final que se abre la plica, cuando se determina el veredicto y coincidimos en que la obra tenía las virtudes de la novedad, de la audacia. Era un poemario inteligente, que se salía del canon común que se envía para los concursos, que son muy formales, muy bien hechecitos, bien escritos, pero que no tienen ‘carne’, espíritu y sustancia”.
“En cambio —continúo— aquí en el poemario de Julio hay una voz que a veces grita, delibera en la plaza pública y va gritando ‘vendo, compro…’. Aquí la maravilla es que el ropavejero vende versos, entonces encontramos que esa virtud estaba muy ligada a las grandes vanguardias de la poesía mexicana, como por ejemplo el estridentismo de Manuel Maples Arce y otros autores, junto al alquimismo de Armando Duvalier, y el libro tenía todos los elementos para ser considerado ganador”.
Palabras del autor
Julio Solís, contento por el reconocimiento, contó acerca del poemario: “Yo escogí un ropavejero porque me parece que es sino extinto ya de la sociedad, alguien en peligro de extinción. El ropavejero es aquel personaje que se dedica a vender y a cambiar cosas usadas para generar cosas nuevas.
“Este poemario trata precisamente de un tipo que va buscando y que se va encontrando con otros personajes igual de estrambóticos que él y que intenta cambiar o vender alguna cosa, pero al final para él no es suficiente, porque no lo llena, no hay algo que le convenza. En consecuencia, es un tipo que va de derrota en derrota”.
La obra se compone de 30 páginas, dice Solís, e indica que el original era más extenso, pero que para meter el poemario a concurso le cortó algunas partes. “Hay un poema que es central en el libro y hay otros poemas que acompañan a la trama del poemario, y también vienen haikús”, indicó.
El autor sostiene que uno de los temas que trata en su unipersonal es la búsqueda, y habla también de un tipo que está en una ciudad destructiva, en este caso Tuxtla Gutiérrez, ya que él quiso que el escenario fuera ese e intentó darle una visión distinta, pues esta capital ya no es “Tuxtla la bella”, y aborda la Tuxtla actual, la endemoniada, la que sufre por el calor, que tiene una multitud de autos, la colérica, ya que hay un punto del día en el que todos están de mal humor.
También habla de ciertas cosas que el mismo personaje vive, de sus tristezas, de su andar y de su viaje, que es uno de los temas centrales de esta obra que el autor trabajó desde hace un par de años pero que dejó en el tintero hasta que, a raíz de la convocatoria, empezó a pulirla para meterla al concurso.
Por último apuntó que es importante tallerear los libros y escuchar los puntos de vista de los amigos, y que espera que pronto el poemario Ropavejero. Éxodo para emancipar cometas sea publicado por alguna editorial.












