Como actrices juntas contabilizan cerca de 200 producciones entre películas, series y telenovelas y más de un siglo de experiencia frente a la cámara, pero de eso ya se “cansaron”.
Ahora Kate del Castillo, Tiaré Scanda y Mayra Hermosillo van al siguiente nivel con ganas de decir: “Cámara... ¡acción!”. Las tres llegan en faceta de realizadoras al Festival Internacional de Cine de Morelia, cada una con un cortometraje en competencia oficial.
Propuestas
Kate arriba con el dramático Zumbido, sobre una actriz abusada física y psicológicamente por su esposo; Tiaré con el dramedy Azucena, en el que muestra la relación entre un padre desobligado y su hija, en tanto que Mayra llega con la comedia Rubicón, contando lo que pasa en la mente de una mujer tras un rompimiento. “Dirigir es un gusanito que creo la mayoría de actores tenemos y cuando se tienen tantos años en un set, la experiencia te lleva a moverte y hacer otro tipo de historias”, considera Kate.
Como pasa en el universo del cortometraje, tuvieron que poner de su propio bolsillo para concretar su idea. Tiaré usó todas las vías posibles. “Mayoritariamente se hizo con mis ahorros, pero también me dieron lana algunos amigos e hice una rifa. Mónica Lozano me asesoró en 200 mil cosas. Filmar es carísimo, por más que la gente haga favores y cobre poquito, y sea una peliculita de 15 minutos”, apunta.
Cambian de roles
Las tres nuevas realizadoras se suman a una tendencia en los últimos años de actores y actrices mexicanos que se han puesto tras la cámara.
Los más pródigos han sido Diego Luna, quien estará en el FICM con Ceniza en la boca, su nuevo filme como director y Gael García Bernal, que tendrá función especial de Hombre al agua, su más reciente dirección. La mayoría ha tenido como motor dejar de ser el vehículo narrativo de otros y contar algo que, saben, sería difícil que alguien tomara por los famosos algoritmos. “La violencia de género sigue vigente y esta historia (la de su corto) sigue siendo muy real y universal, la gente cree que solo se da cuando hay dependencia económica, pero no, sucede en todos lados; la violencia no ha cambiado, pero sí el cómo la mujer responde al abuso”, comenta Kate.












