El canadiense de origen libanés Keanu Reeves es el actor con los mayores ingresos de la historia por una sola película —ganó 126 millones de dólares por Matrix Reloaded—, pero en Hollywood es conocido por su simpatía y humildad, como lo refrenda en una entrevista: “Soy un tipo normal que disfruta con lo que hace”.
No aparenta los 52 años que tiene. De hecho, parece como si finalmente hubiera hecho aquel pacto con el diablo que le ofrecía Al Pacino en la película The Devil’s Advocate (1997), de Taylor Hackford.
Se muestra jovial, atento e involucrado en la conversación; eso sí, siempre muy prudente en sus respuestas, como temeroso de resquebrajar esa aura zen que desprende.
“Creo que hay que luchar por no darse demasiada importancia a uno mismo. Tengo los pies en la tierra. Soy un tipo normal que disfruta con lo que hace. Mi carrera me ha dado oportunidades magníficas, pero mi día a día es bastante normal. Puedo salir a la calle y moverme como cualquiera”, manifestó el hombre cuyas películas han recaudado más de 3 mil millones de dólares en todo el mundo.











