A lo largo de su carrera, el actor Kevin Bacon ha luchado por no encasillarse en los mismos papeles, aunque después del éxito de la película musical Footloose la industria quisiera verlo repetirse. “Eso era absolutamente lo opuesto a la razón por la que me volví actor. Me convertí en actor para hacer algo diferente, interpretar otro tipo y otro y otro”, señaló.
Sin temor al qué dirán, ahora es uno de los protagonistas de la serie City in a hill, cuya primera temporada se estrena este jueves por la plataforma Parmount+. La trama se sitúa a principios de los años 90 en Boston, con temas como la corrupción y el racismo. Kevin da vida al agente corrupto del FBI Jackie Rohr.
“No tengo miedo de hacer nada. He interpretado no a uno sino a dos pedófilos. Creo que una de las cosas que me gustan de ser actor es ser capaz de compartir todos los diferentes aspectos, las posibilidades de los seres humanos, así que limitar esas posibilidades diciendo ‘no quiero hacer a un racista, a un delincuente sexual o a un asesino, solo quiero hacer vegetarianos…’, ¡me estoy quedando sin papeles!”, bromea.
“Si la gente es torpe como para verme en un personaje y decir que ese soy yo, entonces no sé qué decirles, pero yo no pienso realmente en mi imagen personal cuando elijo un papel; quiero ponerme en los zapatos en los que no he estado antes y al hacerlo me siento increíblemente agradecido por el hecho de no ser únicamente el chico de acción, o el divertido, el romántico o incluso el malo, aunque tengo que tener cuidado con ese último porque me estoy volviendo él”, agregó.
El estreno de la serie llega junto con el lanzamiento de la plataforma Paramount+, mientras que la segunda temporada está programada para el próximo 12 de abril.











