En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, acortado como Día Internacional de la Mujer en diversos países de habla hispana, la pintora, psicóloga clínica y escritora alemana-mexicana Kiki Suárez dictó la conferencia “Historias de mujeres en Chiapas”.
La ponencia se deriva de un libro del mismo nombre que coescribió con una amiga suya. Kiki Suárez realizó este trabajo con base en entrevistas a distintas mujeres que conoció en la galería de arte que la pintora maneja en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, donde reside desde hace más de 40 años.
El libro ahonda en las distintas historias de mujeres originarias de la entidad o que son de fuera pero radican en el estado, algunas de la cuales son indígenas, y aunque la diversidad se hace presente en la obra, el común denominador sigue siendo el género femenino y la búsqueda de la paz a través de la satisfacción de sus anhelos y su vocación.
“Lo primero que debe saber hacer quien entrevista es escuchar”, sentenció Kiki Suárez, quien además de pintora autodidacta estudió psicología clínica en su natal Hamburgo.
Historias de mujeres en Chiapas es una recopilación que cobra vida a través de la pluma de las autoras y se transforma en relatos empáticos. Esta cualidad del libro derivó en que lleve varias reimpresiones en México y una traducida al inglés por la Universidad de Austin, Texas, Estados Unidos. La premisa de que “las mejores novelas se encuentran en las personas que están a nuestro alrededor” influyó no solo en el trato que se dio a las historias sino en la literariedad que contienen.
El evento fue realizado a través de la Dirección General de Extensión Universitaria de la Unach, a cargo de Víctor Fabián Rumaya Farrera; con la colaboración de la Dirección de Servicios Escolares, la Secretaría General y el Departamento de Género.
Conferencia
A través de su ponencia, Kiki Suárez permitió conocer a personas reales, como Micaela Díaz, una partera indígena de ascendencia mayense que empezó en el oficio cuando su cuñada estaba encinta y próxima a parir. Micaela dormía con fiebre y en sueños supo lo que tenía que hacer, se levantó y lo llevó a cabo con éxito cuando la partera de la comunidad estaba ausente.
María Meza, por otra parte, es una tejedora de Tenejapa, madre de Pedro Meza, director de la cooperativa asentada en el museo del centro cultural de los Altos de Chiapas, en la ciudad de San Cristóbal. Aunque tuvo momentos difíciles, gracias al trabajo de su hijo ahora lleva una vida tranquila.
Lupita López, originaria de Teopisca, aseguró durante toda la entrevista que no era de ascendencia indígena, sin embargo, llevaba una vida similar a la de las otras mujeres entrevistadas que sí se declararon indígenas.
Su esposo era alcohólico y no quería que sus hijos estudiaran porque prefería gastarse el dinero, pero, en contra de la voluntad de su marido, Lupita empezó a lavar ropa ajena y con eso pudo pagar los estudios de todos sus hijos.












