Desde que se emitió por ultima vez Sexo en Nueva York, el 22 de febrero de 2004, los rumores de una mala relación entre Kim Cattrall (Samantha Jones) y Sarah Jessica Parker (Carrie Bradshaw) se dispararon.
Ahora parecen haberse quitado las máscaras. “Se acabó... no lo vamos a hacer. Estoy decepcionada, teníamos un guión precioso, divertido, desgarrador y con historia. No es solo decepcionante que no podamos contar la historia, es más decepcionante para la audiencia que tanto ha esperado otra película”, dijo Parker cuando le preguntaron por la tercera entrega de Sexo en Nueva York.
Más tarde el Daily Mail lanzó la bomba que desató los dimes y diretes: Cattrall supuestamente exigió que Warner Bros. produjera otras películas realizadas por ella y que están en desarrollo, o no aceptaría el proyecto. La productora se negó y decidió cancelar la cinta.
“La única Demanda que hice fue que no quería hacer una tercera película... y eso fue en 2016”, respondió Cattrall a la acusación del tabloide en su cuenta de Twitter. También negó ser una “diva”, como se le ha calificado por su negativa a volver a dar vida a Samantha Jones.
“La respuesta siempre ha sido no, un respetuoso y firme no. Nunca he pedido más dinero, no he pedido otros proyectos. Que me juzguen como una diva es absolutamente ridículo”, declaró.
“Este es un capítulo que quiero terminar. Comenzaré uno nuevo y me siento muy segura de que mi futuro depende de esta decisión. Es mi derecho. De eso, irónicamente, fue de lo que siempre se trató Sexo en Nueva York”, apuntó.












