"México * El Universal. El botox tiene sus ventajas. Rejuvenecimiento facial rápido, visible, sin cirugía... Pero también sus inconvenientes. Que se lo digan a algunas actrices que han visto mermadas sus capacidades interpretativas por culpa de una adicción a la toxina botulínica. Por ejemplo, la australiana Nicole Kidman ha sido descartada en más de una ocasión por productores y directores debido a que ya no confían en sus posibilidades expresivas. Por decirlo de alguna manera.
Kidman es una de las celebridades de las que más se comenta un uso excesivo de esta sustancia que promete la ""eterna juventud estética"". Pero la ex de Tom Cruise no es la única estrella de Hollywood que ha arruinado su belleza natural por tratar de mantenerla para siempre. Sharon Stone, Michelle Pfeiffer, Meg Ryan y Cher son otros claros ejemplos.
Sin embargo, a pesar de la evidencia, la protagonista de ""Moulin Rouge"" insiste en que la tersura de su rostro se debe a un peinado especialmente concebido para tensar los músculos faciales. Según ella, no se inyecta -ni se bebe, que es la última moda- el botox, sino que se hace una coleta bien tirante y listo.
Llama la atención que estas fanáticas de los arreglos estéticos lleven tan mal el paso de los años, pero, sobre todo, que no se den cuenta de lo mucho que acaban pareciéndose entre ellas.
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