De acuerdo con cronistas, era el año de 1824 cuando la peste bubónica afectó a gran parte de la población de la entonces Capitanía de Guatemala, hoy estado de Chiapas. Era aquella temible enfermedad que retrata Albert Camus en su novela La peste. Los habitantes del norte del estado, entre estos los de Villa de Chilón y Villa de Yajalón, empezaron a buscar ayuda y la encontraron a través de la veneración de imágenes.
En la Villa de Chilón, para el año de 1830, según las historias de los ancestros, se mandó a traer desde tierras guatemaltecas la imagen de San Juan Nepomuceno, quien tenía la fama de curar la peste. Cuentan que a Chilón el beato llegó con el sonido de una bomba y al ritmo de música, rezos y súplicas para curar este mal. Se dice que la respuesta fue rápida y por eso fue declarado el día 16 de mayo como el día de San Juan Nepomuceno.
Este hecho fue sabido en la Villa de Yajalón, por lo que los habitantes, ante tal contingencia, decidieron adelantar los festejos de la Virgen del Santo Rosario, cuya celebración era el 7 de octubre, y así poder acabar con la enfermedad.
Actualidad
En estos días Yajalón, municipio libre del estado de Chiapas, vive una de sus máximas celebraciones, que inicia el 27 de septiembre cuando la virgen es bajada del altar para colocarle y bendecirle el atuendo que utilizará en sus días de fiesta. El 28 de septiembre inicia la novena, misma que finaliza el día 6 de octubre.
Para el día 5 de octubre, la fiesta inicia con la Corrida de Gallos, la cual consiste en un recorrido con música de banda que inicia desde la madrugada, para después, a las 13:00 horas, realizar el popular Paseo de los Negritos, que es un desfile con carros alegóricos de unas 3 horas de duración y en el cual la imagen de la virgen se muestra en lo alto como símbolo de cura contra el mal.
Los personajes de dicho desfile son los “negritos”, organizadores de la fiesta, junto a los “diablitos”, quienes tienen también la posibilidad de disfrazarse de payasos (que representan los enfermos) o de la muerte (que representa a quienes fallecieron víctimas de este mal), o quedarse como “diablitos” representando a quienes enviaron el mal a la tierra.
El día 7 de octubre los creyentes van a cantarle “Las mañanitas” a la Virgen del Santo Rosario por ser su día; posteriormente, el día 10 de octubre, los “diablitos” bailan en el parque central y luego designan a la nueva congregación que se hará cargo de los festejos para el siguiente año.
De acuerdo con los cronistas de la localidad, esta actividad tiene una concurrencia de más de dos mil personas.












