La buena música las salvó de morir en el campo de Auschwitz

"Jerusalén * EFE. Una de las integrantes de la célebre Orquesta de Senoritas de Alma Rosé en el campo nazi de Auschwitz, Hilde Grimbaum, asombró al público reunido para recordar el 60 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, afirmando que la mayoría de ellas sobrevivió gracias a la calidad de su música.

""Alma nos decía que si fallábamos en nuestras interpretaciones nos convertiríamos también nosotras en humo, como el que salía de la chimenea del crematorio que veíamos desde la sala en la que ensayábamos"", dijo la septuagenaria violinista.

Grimbaum, que emigró a Palestina tras la liberación de los campos de trabajos forzados y exterminio de Auschwitz, en Polonia ocupada por el Tercer Reich Alemán, declaró lo dicho durante un concierto dedicado al ""violín judío"", organizado por el Museo del Holocausto para celebrar el fin de esa guerra mundial (1939-1945).

Alma, hija de Arnold Rosé, primer violín de la Orquesta Sinfónica y de la Opera de Viena, y sobrina del compositor Gustav Mahler, murió en Auschwitz, en 1994, por una enfermedad; sin embargo, gracias a su dedicación y exigencias, se logró salvar su música.

Su orquesta fue la única formada íntegramente por mujeres en la amplia red de campos de concentración, de trabajos forzados y de exterminio inmediato durante los anos del genocidio.

Antes de estallar aquella guerra, Alma Rosé dirigía en Austria una orquesta de mujeres vienesas.

Fue arrestada en Holanda y enviada a Auschwitz en 1943.

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