"Gustavo Díaz Ordaz, en su informe del primero de septiembre de 1968, expuso su polémico: ""La calumnia no me llega, la infamia no me toca, el odio no ha nacido en mí"". El cual me viene a la mente mientras leo un párrafo del libro ""Disparos en la oscuridad"" de Fabrizio Mejía Madrid, escritor mexicano nacido en 1968.
""Para ser miembro del grupo de Maximino Ávila Camacho -le dijo el recién 'electo' senador Gonzalo Bautista- necesitas cuatro cosas: ser abogado, estar casado, que te gusten los toros y ser poblano. Gustavo no tenía ninguna de las cuatro cosas pero aprendería a fingirlas"". Capítulos más adelantes me entero de que es un nini; ni era poblano, ni era abogado, ¡todo fue fingido! El libro te atrapa, por ello es de reconocer el trabajo de un excelente escritor, quien en 2004 fue ganador del Premio de Narrativa ""Antonin Artaud"" por su novela ""Hombre al agua"".
""Esta es la historia de un monstruo, contada por uno de los mejores escritores"", expone Paco Ignacio Taibo II; Juan Villoro, por su parte, la considera una ""cuidadosa crónica de la impunidad en la política mexicana""; Elena Poniatowska reflexiona que nos ""abre la puerta al atroz y deleznable mundo político mexicano analizado por un extraordinario investigador y mejor escritor: Fabrizio Mejía Madrid"".
En otra parte del libro se expone que a partir del 2 de septiembre, los miembros del gabinete no saldrán más de sus oficinas. La única que va es su novia, ""La Tigresa"". La amante le pregunta por uno de los dos licenciados que negocia con los estudiantes, de la Vega Domínguez, su primer novio a los catorce años. Como supondrán, ambos son personajes ligados a la vida de los chiapanecos.
En otro tema, pero que nos remite a Puebla, es el caso relacionado con el ex gobernador priísta Mario Marín, quien desde 2005 se vio involucrado en un juicio por difamación que el empresario poblano de origen libanés Kamel Nacif Borge, conocido como ""El rey de la mezclilla"", ha interpuesto contra la periodista Lydia Cacho, que lo acusa en un libro de estar implicado en la protección a Jean Succar Kuri, empresario cancunense preso por cargos de pederastia.
El 1 de septiembre pasado, recibimos con alegría la noticia de que un juez federal condenó al empresario de origen libanés Jean Succar Kuri a 112 años de prisión por los delitos de pornografía infantil y tráfico de menores y a pagar casi 2.5 millones de pesos por reparación del daño a las víctimas.
El magistrado Mattar Oliva impuso una pena de 16 años de cárcel por cada uno de los siete menores de edad que Succar Kuri filmó desnudos o en ropa interior, los cuales exhibió en Inglaterra. Además, el magistrado lo condenó a pagar 350 mil pesos a cada una de las siete víctimas y una multa de 85 mil 837 pesos.
Vale recordar detalles que enlazan ambas historias: se mencionan en el libro de Fabrizio Mejía y colocan en la escena al ""gober precioso"" y al ex presidente, con el hoy sentenciado. La hija de Díaz Ordaz, Guadalupe, se casó con el libanés Salim. Quizá por aquello que escribió Adolfo López Mateos, también mencionado en el libro: ""El que no tenga un amigo libanés... ¡que lo busque!"".
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