La Candelaria viste a Niños

"Sara Regalado * Se cerró el ciclo abierto en Navidad con la bendición del Niño Dios, este martes, en el Día de la Candelaria. La tradición dicta que aquellos que sacaron muñequito en la rosca de Reyes el 6 de enero, se convierten en padrinos del Niñito Jesús apostado en el nacimiento de la casa que ofreció el festín ese Día de la Epifanía. Así, el padrino del Niño se encargó de vestirlo y llevarlo ante Dios para que fuera bendecido, y después ofreció una tamaliza a los dueños del Niñito Jesús, familiares y amigos.



La tradición

no se acaba

María Adelita Escobar Guzmán, dedicada a la comercialización de ropones para el Niño Dios, aseguró que aun en tiempos en que la gente deja de creer y asirse a sus tradiciones, la costumbre de vestir al Niñito para llevarlo a bendecir no se ha perdido. ""Se conserva la tradición, porque cuando unas personas ya no quieren a los Niños, los donan y otras personas los agarran y los vuelven a vestir y a bendecir"", asegura.

Existe una variedad extensa de ropones para que el Hijo de Dios luzca reluciente; incluso, hay estilos que marcan la moda de cada año, como asegura la propia Adelita, quien este año vendió más diseños del Espíritu Santo, del Papa y de uvas, además del tradicional parachico que todos los años se vende.

Pero la gente también puede elegir entre opciones como los trajes del Niño de Atocha, San Judas Tadeo, Sagrado Corazón, San Francisco de Asís, San Antonio del Monte, El Señor de los Milagros, San Juan Diego, Niño Fundador del Mundo, Cristo Rey, de ángel, del Niño Cautivo, del Niño de los Olivos, entre muchos otros.

Todos los diseños son confeccionados por costureras de Tuxtla Gutiérrez y de Ocozocoautla, quienes cada año renuevan sus materiales para ofrecer a los devotos más variedades de ropones que, además, se pueden encontrar en distintos tamaños, por lo que los precios varían de entre 40 y 160 pesos para los más grandes y elaborados.



Purifican

al pequeño

El significado de llevar a misa al Niño del nacimiento, que a partir de entonces permanecerá en un altar del hogar el resto del año, tiene un significado de purificación que continuará con el carnaval, la cuaresma y la Semana Santa.

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