La corrupción se combate con libros

La corrupción se combate con libros

Necesitamos cultura en este país lleno de corrupción. Y esta se combate con los libros, “por eso sigo escribiendo. Desafortunadamente las personas no leen”, expresa el actor y escritor mexicano Carlos Bracho.

El también guionista y político celebró en 2017 sus 80 años y recibió un homenaje en el Palacio de Bellas Artes, donde leyó fragmentos de su poemario Festín inacabable, publicado este año por el sello Benma, así como otra de sus recientes obras, Muerte en azotea (2016).

En entrevista con La Jornada, el histrión afirma que ha sido amenazado de muerte varias veces. “En este momento ya me da igual. Soy un humilde trabajador de la cultura y trato de hacerlo cabalmente con todas mis acciones; he viajado por toda la República Mexicana desde tiempos inmemoriales. En cuestión política soy de izquierda; fui miembro del Partido Revolucionario Socialista y del Partido Revolucionario Democrático. Candidato a gobernador y senador. Sin embargo, a través de la literatura y la poesía logro acercarme al pueblo”, aseveró.

¿Hay metas que todavía deba cumplir?

Me parece que no. En particular estoy muy satisfecho. Tengo una familia grande y encantadora. Siempre les pido que no me celebren nada. Además soy ateo, escritor, marxista, entonces no quiero saber nada de religión, santos o rezos. A veces ni recuerdo que es mi cumpleaños; lo sé porque mis allegados o los medios de comunicación me felicitan.

Para mí, nacer y morir es la vida. No tiene sentido celebrar un día. El cariño se expresa siempre. Uno debe amar la vida. La lucha es continua, no hay límite para tener una convicción firme. Mis únicos vicios son la cultura, el puro y las mujeres. De la política ni hablar, es una decepción.

¿Ha evolucionado la política mexicana?

Para nada. Es una gran decepción. No hay espíritu de solidaridad, pero sí de clase. Hay tantas instancias que cobijan a zánganos... se cae un tornillo o pasa algo y nadie lo levanta porque no es su labor. Es un sistema tan vil... Ese tornillo es de la nación, es mexicano. Yo choco con esa forma de pensar, con esas estupideces.

Accedí al homenaje que me realizaron en el Palacio de Bellas Artes porque lo organizó el Instituto Nacional de Bellas Artes, mediante el programa ‘Leo... luego existo’, ciclo de lectura en voz alta, del cual soy fundador. Me encanta hablar con las personas sobre política, Marx, actuación y cultura.