La cultura sirve para emanciparnos

El exviceministro de Cultura de Cuba dictó una conferencia magistral. Cortesía
El exviceministro de Cultura de Cuba dictó una conferencia magistral. Cortesía

“Hay que ir armados con la cultura”. La frase del intelectual cubano Omar González resonó en el Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (Cialc), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde dictó una conferencia magistral en el contexto del centenario del natalicio de Fidel Castro.

De acuerdo con el exviceministro de Cultura isleño, la actual injerencia de Estados Unidos en Venezuela, América Latina y el resto del planeta sitúa a la humanidad en el punto más crítico de su devenir.

“Ha habido otros momentos muy difíciles, pero este es, para mí, el más difícil de nuestra historia porque en otros momentos había una mayor conciencia social”, afirmó. “Los pueblos, las masas, reaccionaban de otra manera. Otro ejemplo es Gaza: ¿cuánto tiempo tardó Europa en ponerse en pie? Hoy están los vejámenes en casa, ¿cuántos muertos hay que tener para que despierte el mundo?, ¿cuántos asesinatos más?”.

El mensaje

Frente a tal panorama injerencista, González destacó el papel determinante de la cultura: “Sirve para emanciparnos, siempre va a servir para ello. Hay que ir armado con la cultura y entrar a esa batalla, sin olvidarse de la identidad ni de la historia cultural”.

Al referirse al panorama actual, afirmó que lo sucedido en Venezuela “no tiene explicación. ¿Cómo va a entrar un país y te vas a llevar a un presidente? ¿En nombre de quién o quién dio esa potestad?”. Y añadió: «Ya no hay rubor, Estados Unidos no tiene ninguna vergüenza: dice claramente lo que va a hacer y no pasa nada”.

Para el docente de posgrado en institutos superiores del país caribeño, la cultura cumple una función liberadora fundamental: “Es lo que permite relacionar procesos diferentes en épocas diferentes. Permite asociar y discernir entre lo bueno y lo malo, entre lo útil y lo pernicioso, entre lo bello y lo feo”.

Esa capacidad de discernimiento resulta esencial para navegar en un mundo donde la industria de Hollywood “es muy tramposa, al ser una gran fábrica de ideología”, aseguró el académico.

“Cuando uno tiene cultura, pasa la ‘trampa de Hollywood’ sin problema. Nos han impuesto una lectura del mundo y hemos aprendido a verlo, a ver la historia, a ver la cultura de una manera empobrecedora, a veces”, añadió.

Diferencia de contextos

Exdirector de asociaciones e instituciones culturales como el Centro Alejo Carpentier —convertido hoy en una fundación— y los institutos cubanos del Libro y del Arte e Industria Cinematográficos, González vinculó el tema de la función liberadora de la cultura con el pensamiento de Fidel Castro, quien a su vez abrevaba en la tradición martiana.

Recordó que mientras José Martí decía “ser cultos para ser libres”, Fidel sostenía que “sin cultura no hay libertad posible. Es una coherencia histórica fundamental” entre ambos, sostuvo. Al adentrarse en la figura de Fidel Castro —cuyo centenario natal se cumple el 13 de agosto de 2026, y el 25 de noviembre 10 años de su muerte—, el intelectual cubano delineó a un líder cuya relación con la cultura fue orgánica, y profunda.

Más allá del estratega político, lo destacó como un intelectual: “Fue un creador dentro de las ideas políticas y un creador es un intelectual. Fidel es un creador. Puede no gustara todos, no era dulce; era un pensador con inquietudes que arriesgaba sus criterios”. Relató cómo, en prisión tras el fallido asalto al cuartel Moncada, Fidel Castro vivió un periodo denominado “la prisión fecunda”, donde “estudia mucho, lee mucho, pide libros, encarga libros”.