La dama de hierro africana

"Ellen Johnson-Sirleaf es la primera presidenta que dirige un país africano. Representa, como ella misma reconoce, ""las aspiraciones y esperanzas de las mujeres en Liberia y África"". Es de estatura baja y volúmenes propios de una mujer madura africana, y poseedora de una fuerte determinación. Obtuvo en las presidenciales liberianas del 2005 el apoyo masivo del electorado femenino, que representa la mitad de los votantes, así como de la minúscula comunidad de intelectuales que estimaron que sería capaz de atraer las inversiones extranjeras, mantener la estabilidad del país y controlar la corrupción.

Acostumbra a presentarse en público con trajes tradicionales africanos, siempre con sus lentes y una sonrisa casi permanente en su rostro; es capaz de intercalar sonoras carcajadas mientras habla de un país que trata de rehacerse tras una guerra civil de 14 años, que dejó 250 mil muertos, 800 mil desplazados (de 3,5 millones de habitantes) y una violencia latente en las calles.

A sus 71 años, con cuatro hijos y varios nietos, sus apelativos de ""Dama de Hierro"" y ""Abuela Ellen"" definen algo de su personalidad, en la que alterna la dureza con la faceta maternal. Pese a no pertenecer a la élite de descendientes de los esclavos liberados de EU que fundaron Liberia en el siglo XIX, logró estudiar en los años 60 y 70 con becas, hasta lograr un título en Harvard. Con formación economista, se involucró en la política desde joven, lo que le valió periodos en la cárcel y en el exilio.

Para Jonson, ""las mujeres cuidan del hogar, se aseguran de que el dinero en sus hogares se gaste prudentemente, de que los niños vayan al colegio. Mi experiencia dice que tendemos a ser más honestas que los hombres, mis disculpas a los hombres"" (risas).

Ellen Johnson discurre que no tiene tantas mujeres como le gustaría en su gabinete, pero están en puestos estratégicos: las ministras de Finanzas, Justicia, Comercio e Industria, Juventud y Deporte, la inspectora general de la policía... todas son mujeres. Continua afirmando: ""Es verdad que las mujeres alimentamos al país, como granjeras, como vendedoras en los mercados, y no habíamos tenido acceso a los factores de producción, como la tierra, los créditos o las ayudas, pero eso está cambiando"".

En entrevista realizada en marzo durante el V Encuentro Mujeres por un Mundo Mejor España-África, expresó: ""Las tareas de un presidente hombre o mujer son básicamente las mismas, pero una mujer tiene que hacerlo mejor. Puede sonar exagerado, pero no lo es. Quizás en el futuro cambie. La gran diferencia es que una mujer debe seguir teniendo éxito en todo lo que hace. Estás siempre siendo juzgada, observada a través de un microscopio para analizar si lo que haces marca la diferencia"".

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