La danza del Calalá en Suchiapa

Cuando regresaban del recorrido. Darwin Mendoza
Cuando regresaban del recorrido. Darwin Mendoza

Anteriormente la celebración del Santísimo Sacramento o Corpus Christi en Suchiapa era organizada únicamente por el grupo de la Cofradía del Santísimo, pero surgió una serie de diferencias entre los integrantes del grupo, lo que derivó en la separación, por lo que el barrio San Jacinto hizo su propia celebración y un poco después la iglesia hizo lo mismo, por lo que ya había tres grupos que veneraban al Santísimo.

Pero surgió una cuarta agrupación que tiene como prioste a Luciano Medina Vicente, quien decidió celebrar al Santísimo luego de que un familiar de él le regaló el Corpus Christi; esto fue hace cinco años y desde entonces su casa se ha vuelto un punto de reunión para los creyentes.

Esta familia ahora lo que intenta es preservar sus tradiciones, sentirse orgullosos de sus raíces como suchiapanecos, cuidar y proteger esta tradición.

Recorrido

Fue casi a las 3 de la tarde cuando un grupo de tigres venía bailando la danza del Calalá, en la avenida principal que lleva a Villaflores. Los acompañaban el venado, el gigante y el gigantillo; alrededor de ellos danzaban los chamulas, detrás venía el Vicario (Imagen del Santísimo que recorre las calles de Suchiapa, mientras el principal Santísimo se queda en el altar), a su regreso de ir a traer un somé.

Al término del trayecto en la casa del prioste, los danzantes hicieron una pausa, comieron y descansaron un poco, antes de partir de nuevo a seguir trayendo más enramas al ritmo del pito y del tambor, ante unas nubes que amenazaban con hacer caer su contenido sobre ellos.

En ese intermedio un niño de escasos nueve años de edad se acercó a ver el trabajo fotográfico que se hacía y ahí comentó que lleva participando 4 años como el Chamula primero; empezó desde los cinco años de edad y esto es una promesa que hace año con año.

Leyenda

“Según la historia, se cuenta que en el campo se encontró la hostia encima de un tronco. Eso es básicamente la imagen y como creyentes tenemos la fe de que la persona que lo encontró también vio a los tigres, a un venado, a una colmena y escuchó lo que hoy tocamos con el carrizo y el tambor. Eso es lo que se viene representando de generación en generación”, dice Luciano Medina Nuriasmú, hijo del prioste.

Informó también que la tradición no solo se festeja el jueves, sino que se vienen haciendo una serie de actividades desde el domingo, día al que se le llama del Padre Eterno. Ese día se amarran las plumas del gigante, los cueros del venado, se pintan los trajes de los tigres y se ensaya en la tarde para probar la vestimenta. Para el día lunes es la velación y el día martes ya es el primer día que entra el Vicario. Para el miércoles se traen enrames.

“Para el día jueves, mero día de Corpus, por la mañana se hace el rompimiento, que es un alabado; ahí se canta en la madrugada, se prenden doce velas, seis quedan en la parte de abajo y las otras se suben arriba de la iglesia. El viernes y el sábado se acarrean enramas, hasta que el día domingo por ahí de la cuatro de la tarde se empiezan a dar promesas a todos los tigres y los demás personajes de la danza, mientras se hace la revolcada, que consiste en que los tigres salen rodando desde el altar hasta la calle”, indica.

Por último, “se hace la repartición de cada uno de los danzantes, casa por casa, hasta únicamente quedar el Calalá, que es el venado”, relata Medina Nuriasmú.