El duelo y el punto de quiebre de una pareja que aparenta ser feliz son temas medulares en El Gordo y el Flaco, obra del dramaturgo español Juan Mayorga (premio Princesa de Asturias de las Letras 2022) y primera puesta en escena en México dirigida por Andrómeda Mejía y producida por Teatro UNAM.
La legendaria dupla de Laurel and Hardy es una especie de pretexto —afirma Mejía, en entrevista— que Mayorga toma para contarle otra cosa al espectador: “Él retoma esta pareja, pero no para ligarnos enteramente a ella, sino para plantear otra historia y hablar del amor, la separación y la decadencia”.
Inspiración
Debajo de lo que aparenta ser una obra ligera donde los personajes repiten números cómicos, chistes y secuencias, hay algo que se ha enrarecido y revela una estructura rota, endeble en la que un personaje se quiere ir, mientras que otro se aferra a la sombra de la época dorada, explica Mejía, quien describe El Gordo y el Flaco como un texto permeado por una fuerte desolación que lo acerca al teatro de Samuel Beckett,
“Ahí es donde yo conecto. Tiene una serie de elementos de rutina, de repetición, que parecieran no conducir a ninguna parte, pero reflejan desolaciones profundas a través de juegos inconexos: un teléfono sin cable con el que inventan llamadas, una monotonía severa, la crudeza y el desaliento que nos hablan de fuertes necesidades humanas”, expone.
La obra en la que actúan Arturo Reyes y Víctor Huggo Martin, con música en vivo de Saúl Ojeda y Elías Pérez Carranza, puede verse hasta el 29 de noviembre en el Foro Sor Juana Inés del CCU, jueves y viernes, a las 20 horas; sábados, 19:00 horas, y domingos, 18:00 horas.












