Hace 30 años, Daniel Rivadeneyra fundó La Forja, movido por lo que describe como el enamoramiento de un estilo -el flamenco-. Ese fue el punto de partida para la agrupación: nunca imaginó lo que sucedería 10 o 20 años después, los logros que se volvieron entrañables, ser teloneros de Willie Colón y Luis Eduardo Aute, y compartir escenario con Albert Pla y Betsy Pecanins.
Para celebrar su trayectoria, la compañía preparó una retrospectiva en el Cenart. En el espacio se dio a conocer sus dos primeros discos y obras nuevas o representativas de su repertorio: los “Tangos del desierto”, “pieza enganchada ahora con otra nueva composición, ‘Bulería’. Es un juego muy interesante entre las dos rítmicas de los tangos de cuatro cuartos y la bulería de 12 tiempos, tiene nueva letra y coreografía. Esa fue una de las sorpresas”, contó Rivadeneyra.
Arreglos musicales
También presentaron “La llorona”, con arreglos de La Forja, “Con aroma de romero”, “una pieza de las más escuchadas, unas sevillanas”, y “Caí en amor”, obra festiva.
“Podemos hacer una fusión que te suene un poco a blues y tenga un violín por ahí o una flauta, pero el compás, la rítmica, siempre se ha respetado en La Forja”, dice el fundador sobre la identidad del grupo.
“Es un reto hacer flamenco y hacer fusión. Hay que buscar siempre un punto de encuentro entre las diferentes culturas. Creemos en nuestro trabajo, en el esfuerzo, en las capacidades de cada compañero, creemos todavía en lo que hacemos. Nos hemos caracterizado por arriesgar en las formas, sobre todo en una música que se considera, por algunos críticos y gente estudiada del flamenco, como algo purista”.
Nuevos proyectos
Rivadeneyra adelanta que, a mediados de 2027, lanzarán un EP con cuatro o cinco canciones nuevas. El montaje de retrospectiva será presentado en otras sedes.
En ese sentido celebró la existencia de una nueva generación “que viene bailando y tocando que, además, lo hace muy bien”.












