La imagen fotográfica se ha trivializado y cada vez es más difícil acceder a trabajos que generen reflexión, señala el fotógrafo Claudi Carreras. Con la idea de proponer un debate en torno a esa realidad, el artista catalán desarrolla el proyecto “Laberinto de miradas”, el cual incluye, principalmente, la organización de tres exposiciones que viajarán durante igual número de años por más de 20 países de América y Europa.
El objetivo es, añade el también curador, presentar miradas cruzadas de autores que trabajan en el ámbito documental en Latinoamérica, España y Portugal, todos ellos comprometidos con temas de contenido social.
Diversos imaginarios
La iniciativa presentará “miradas multidireccionales de profesionales de la lente que trabajan en estos países explorando nuevos lenguajes creativos y profundizando en la realidad de su entorno”.
A partir de diversos imaginarios, “se podrá construir un diálogo sobre la situación actual en América Latina que tenga proyección internacional, solicitando la colaboración de intelectuales y profesionales que hayan reflexionado sobre el tema”, explica Carreras.
Con el respaldo de Casa América Catalunya y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, el eje central de Laberinto de miradas, además de las muestras, será la impartición de talleres y actividades en torno a ellas, “para conformar una red entre los países anfitriones”.
La primera exposición se titula “Identidades y fronteras en Iberoamérica”, y se inaugurará el próximo 3 de julio en el Centro Cultural de España (Guatemala 18, centro histórico de la Ciudad de México). La segunda, “Fricciones y conflictos en Iberoamérica”, se presentará a finales de septiembre en Lima, Perú. Y en Sao Paulo, Brasil, se expondrá en diciembre “Colectivos de fotografía en Iberoamérica”.
Claudi Carreras manifiesta que “después de viajar por 18 países de América Latina y de haber contactado con más de 260 fotógrafos documentalistas, me resulta evidente que la tradición fotográfica documental y la renovación de esta es enorme. La fotografía ha servido, la mayoría de las veces, como herramienta de denuncia en la lucha por la libertad y defensa de los derechos humanos en una región azotada por diversas plagas”.
Los procesos de creación “surgen en plena efervescencia política, económica y social. El complejo entramado de culturas que compone el continente y las heridas abiertas de una historia que se repite cíclicamente hace que muchos autores utilicen la fotografía para investigar sobre su propia identidad y representar lo que sucede en su entorno… Los nexos históricos y los puntos en común entre Latinoamérica y la península Ibérica son innegables, sin embargo, el proceso de globalización imperante potencia la visualización y reproducción de clichés foráneos, sobre todo anglosajones”, agrega.
De igual forma, considera que “pese a coincidencias temáticas y estructurales, las producciones fotográficas de estos países son casi desconocidas más allá de las fronteras internas”.











