Hace una década, la artista Leanne Shapton tuvo la brillante idea de contar la historia de una relación (ficticia) a través de los objetos que Lenore Doolan y Harold Morris, o su amor, dejaron atrás. De aquel falso catálogo de subasta nunca llegó a salir la prometida película, pero ahora llega una comedia romántica con una pregunta similar en el centro: ¿qué historias cuentan los objetos, sobre todo los que quedan en el paisaje después de la batalla amorosa?
La galería de los corazones rotos es una comedia romántica que habla del desamor y la incapacidad de superar a tus parejas. Sin embargo, es una comedia divertida, alegre y entretenida que te hace pasar un buen rato. Su guión es original, cercano, moderno y alegre.
Debido a la cantidad de comedias románticas que se estrenan al año, es necesario que una película de este género sobresalga en algo, ya sea en guión, dirección o fotografía. Sin embargo, la cinta parece no esforzarse en gustar a todos ni ser distinta al resto, simplemente se deja llevar por su frescura.
Un personaje explosivo
Si es cierto que es un guión original y jovial pero no se sale de los estándares románticos, se mantiene en ellos y hace disfrutar. Sin embargo, lo que más destaca de esta producción es su protagonista, Lucy, interpretada por Geraldine Viswanathan, que hace un trabajo impecable. El carisma y la personalidad explosiva de Lucy hace que la película se enriquezca y consiga provocar empatía en la historia que se ve.
Esta personalidad hace que el personaje de Dacre Montgomery, Nick, se quede un poco en la sombra. Mientras que los personajes secundarios también tienen fuerza y consiguen transmitir esa carisma que caracteriza a la película.
Simple y sin riesgo
Natalie Krinsky dirigió y escribió la película por lo que la emoción que se intenta plasmar en el guión consigue en mayor o menor medida llegar a la pantalla.
La galería de los corazones rotos es una película rápida y entretenida que no arriesga en ningún aspecto más allá de su fotografía cálida, de contrastes de luz. Recurso que se podría haber utilizado más, puesto que el lugar donde se rueda es la gran ciudad de Nueva York.
Tiene un ritmo rápido acompañado de una banda sonora enérgica y que incrementa las emociones tristes y alegres, sobre todo estas últimas.
La comedia feel-good
Existe un género dentro del género romántico al se denomina feel-good. Es decir, una película que por mucho que sepamos cómo va a acabar a los 30 minutos de empezar a verla y que esté llena de clichés románticos, nos hace sentir bien cuando la vemos y nos deja una sonrisa cuando la terminamos. Y La galería de los corazones rotos se une a esta categoría.
La galería de los corazones rotos es una ejecución adecuada, con aspectos técnicos simples y un guión interesante. Con un personaje principal que destaca frente al resto pero que todo en su conjunto hace que disfrutes durante 108 minutos.












