"Sara Regalado * CP. Mi, La y Si7 fueron los primeros acordes que entonó en una guitarra el tuxtleco Abraham Coutiño, cuando apenas tenía unos 15 años, pero como su papá no le podía enseñar más, pues ""todas las canciones que había compuesto las hacía sólo con esas notas"", el inquieto joven siguió indagando y tuvo la fortuna de toparse y formarse con grandes maestros, como el requintista Pepe Molina, Julio César Gordillo y Felipe Martínez; éste último, con clases de armonía, ""me enseñó a ponerle nombre a lo que yo ya hacía en la guitarra"", comenta Abraham.
Independientemente de la academia, en la que ha tenido la oportunidad de estudiar Guitarra Clásica, la vida lo ha llevado por otras grandes escuelas, como con su estancia laboral en la Plaza del Mariachi. ""Ahí estuve con los tríos dando serenatas; me gustó y me sirvió mucho, aprendí demasiado"", platicó en entrevista Abraham Coutiño.
Otra gran experiencia es la que le ha dejado trabajar desde el 2005 como guitarrista de Arturo Aquino, ""El piano de México"", quien funge como productor musical del primer disco como solista que en breve estará presentando Abraham Coutiño.
""Arturo Aquino es pieza fundamental en este disco"", dice el guitarrista; lo cierto es que esta producción titulada ""Fiesta chiapaneca"" reunió a gente tan talentosa como Concetta Constanzo, Andrea Vleeschower, Jesús Aguilar y Sergio García, en las voces, y un equipo de instrumentistas que acompañan el requinteo y rasgueo de la guitarra de manera perfecta, con bajos, percusiones, trompetas, flautas, marimbas, piano y kena.
Este disco, con el que desde hace años había soñado Coutiño, pero que se comenzó a cristalizar tras la participación que tuvo en el disco ""Yo soy Chiapas"", con ""Las chiapanecas"", implicó varios retos. Para empezar, es la primera vez que se hacen arreglos de canciones como ""El alcaraván"", ""El niño dormido"", ""El sapo"", ""La tortuga del arenal"", ""El machete tunco"", ""Los parachicos"", ""La bajada de maza"", ""El pañuelo rojo"" o la misma ""Yo soy Chiapas"", para guitarra solista; lo cual logró Coutiño, siempre con la idea de ""no salir de la melodía, para que la gente no se pierda en lo que está escuchando, que reconozca la canción, pero sí darle vida y estilo a través de los arreglos"".
Encontrar las armonías, los acordes y los adornos adecuados implicó para el entrevistado varias horas de dedicación y estudio, pero al final se quedó con un buen sabor de boca, pues pudo saciar sus ansias de crear con la guitarra. ""La guitarra es como una extensión de mí, disfruto mucho los momentos de soledad si tengo una guitarra al lado, y con estos logros me siento provechoso, útil al poder ofrecer a mi gente aunque sea un granito de arena con lo que yo sé hacer"", comenta.
Aunque la placa discográfica ya está completamente lista y recién salida de la cabina de grabación, Abraham esperará hasta octubre para hacer la presentación de éste, su primer disco, en la capital chiapaneca. Mientras tanto, sigue llevando su guitarra a donde va para brindar música al mundo.
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